Edafología. Ciencias Ambientales

Lección 3. Morfología del suelo. Consistencia.

Es la trabazón o coherencia entre las partículas del suelo. Varía según el estado de humedad por lo que conviene determinarla con el suelo seco, húmedo y mojado. Se considera que el suelo está seco cuando cambia de color al añadirle una gota de agua, y si tal no sucede decimos que está húmedo cuando no moja la mano al cogerlo, o mojado cuando sí lo hace.

Si se toma un agregado seco ofrece una cierta resistencia a partirse, al humedecerse se fractura mejor y cuando está mojado puede resultar moldeable y más o menos pegajoso.

Consistencia en seco.

En su descripción se utilizan unos términos prestablecidos a los que suele añadirse algún adverbio de cantidad para indicar la intensidad del término utilizado.

Suelto.

Se utiliza en aquellos horizontes que carecen de estructura o que aquella es particular. No existen agregados en el suelo y las partículas del mismo no están unidas entre sí.

Los horizontes que la presentan están muy bien aireados y son muy penetrables, pero las raíces tienen poco contacto y la retención de agua es muy débil. Si aparece en superficie, los suelos se labran muy bien pero son muy malos a la hora de establecer construcciones sobre ellos, por la dificultad que representan para la cimentación.

En infraestructuras viarias generan unos taludes muy inestables.

 

 

Blando.

Los agregados se rompen entre los dedos. Este tipo de consistencia suele estar asociado a estructuras migajosas o granulares.

El suelo está bien aireado, es fácil de penetrar y ofrece buen contacto a las raíces. La retención de agua es, en general, buena y se labra bien aunque es conveniente que presente un cierto nivel de humedad para que no se destruyan los agregados.

Para las obras civiles no es muy bueno pero mejor que el "suelto".

 

 

Duro.

Los agregados son difíciles de romper con la mano, y en algunos casos es necesario recurrir al martillo. La aireación es escasa y las raíces penetran con mucha dificultad en los agregados y suelen crecer a traves de las fisuras. Retiene gran cantidad de agua aunque el drenaje puede resultar escaso. Hay que labrarlo con esmero por su propensión a formar "suelas de labor".

Para las obras suele ser bueno pero conviene ver el comportamiento en húmedo y mojado.

 

 

 

Consistencia en húmedo.

Como en el caso anterior se utilizan una serie de términos modificados, en su cso, por algún adverbio de cantidad.

Suelto.

Se corresponde con el término análogo en seco y presenta un comportamiento semejante.

 

 

 

 

 

 

 

Friable.

El término deriva de "friare" que significa desmenuzar. Se desmenuza con cierta facilidad. En seco , suele ser "blando" o algo "duro y su comportamiento es el equivalente a ellos.

Se labra muy bien y proporciona un buen contacto del suelo con las semillas y con las raíces de las plantas.

Como contrapartida suele generar una taludes muy inestables.

 

 

 

Firme.

No se desmenuza con facilidad. En seco suele ser duro o muy duro y con un comportamiento semejante.

Puede ser muy proclive a la formación de suelas de labor, por ello es necesario cultivarlo con un tempero adecuado.

Usualmente existe una correspondencia entre la consistencia en seco y en húmedo, si bien en esta situación los agregados se desmenuzan con mayor facilidad. Cuando la tenacidad se mantiene parecida en ambas situaciones, es debido a la presencia de agentes cementantes de tipo químico, como pueden ser los carbonatos, óxidos de hierro u otros semejantes. Cuando se humedece se mantiene la coherencia y lo mismo de duro es en seco que en húmedo. Cuando la dureza es atribuible a la arcilla se fractura con más facilidad en húmedo y la consistencia se atenúa. Los distintos estados de consistencia en seco y húmedo nacen de la naturaleza del agente cementante.

Consistencia en mojado.

En esta situación se observan dos aspectos diferentes como son la plasticidad y la adherencia y, solo en ocasiones, la tixotropía. Se utiliza el término correspondiente acompañado, en su caso, de un adverbio de cantidad o se indica la ausencia de la condición.

Adherente.

Se utiliza para indicar que la tierra se pega a las manos. Suele ir asociada a suelos duros en seco y poco friables o firmes en húmedo. Cuando el suelo es muy adherente es debido a la presencia de partículas finas no coloidales que no se unen unas a otras para constituir agregados. La presencia de este limo hace que, al no estar adherido, el suelo húmedo se vuelva resbaladizo y se enfangue. Esto tiene una mala consecuencia para el mantenimiento del suelo puesto que la erosión es muy alta.

Si se labra muy húmedo puede embarrarse y al secarse se forma una costra que dificulta la nascencia de las semillas.

La superficie de los suelos adherentes se vuelve muy resbaladiza.

Plástico.

Tiene la capacidad de poder ser moldeado. La plasticidad se mide formando un cordón y estableciendo lo largo y fino que se hace antes de que se rompa. Está en función del contenido de arcilla y del tipo de ella. No va necesariamente unida a la adherencia. Son muy difíciles de trabajar porque se forman grandes bloques que impiden un buen contacto de la semilla con el suelo y no hay suministro de agua. Son muy difíciles de trabajar porque si están demasiado húmedos pueden formar grandes terrones o suelas de labor.

Cuando a la plasticidad se añade la presencia de arcillas expandibles que provocan grandes cambios de volumen, pueden ocasionar deslizamientos muy peligrososo para las edificaciones o infraestructuras soportadas por estos suelos.

 

 

 

Tixótropo.

El suelo sufre una modificación de su estado con la presión. La tixotropía está asociada a la presencia de alofana, que es típica de suelos desarrollados sobre cenizas volcánicas. La fácil alteración origina iones que se organizan en pseudoestructuras conocidas como alofanas, muy parecidas a la caolinita y que dejan gran cantidad de huecos que se llenan de agua actuando como una esponja. La alofana aporta grandes ventajas al suelo porque retiene muchos iones y agua.

Bibliografía.

FAO. "Guia para la descripción de perfiles de suelos". FAO. 70 pp. Roma, 1977

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A Lección 3

Actualizada 2/3/05