Edafología. Ciencias Ambientales

Lección 3. Morfología del suelo. Rasgos edáficos. Nódulos.

Abundancia.

Es un índice de la intensidad del proceso de formación. Se estima en función del volumen total que ocupan en relación al total del horizonte y se establecen varias categorias:

Muy pocos: < 5 % (en volumen).

Pocos: 5 - 15 %.

Frecuentes: 15 - 40 %.

Abundantes: 40 - 80 %.

Dominantes: > 80 %.

Tamaño.

Su importancia estriba en que marca la duración del proceso. La cristalización de sustancias se ve favorecida por la presencia de pequeños cristales previos que actuan de núcleos, por lo que un tamaño grande del nódulo significaría un aporte continuado de material con una amplia duración temporal. Solo se establecen dos categorías:

Pequeño: hasta 1 cm.

Grande: > 1 cm.

Dureza.

Más que dureza debería decirse tenacidad pues la resistencia a la rotura lo que se indica y no al rayado. Es un indicador del nivel de cristalización de la sustancia formadora. En el caso de los nódulos de carbonato cálcico permite establecer una característica diagnóstica de gran interes, que se conoce como caliza blanda pulverulenta y que es propia de algunos tipos de suelos. Se establecen dos categorias que corresponden a una sustancia precipitada y con critalización nula o de tamaño impalpable, o de una sustancia bien cristalizada.

Blando. Se rompe entre el índice y la uña del pulgar.

Duro. No puede romperse con los dedos.

Forma.

La forma nos da una información doble. Por una parte nos indica el tiempo en que se realizó el proceso, pues al existir siempre una acreción de los cristales formados, cuando el proceso es actual se presentan formas irregulares al no haberse reorganizado el material, mientras que los procesos antiguos generan formas esféricas o poliédricas. Las primeras son propias de procesos de acreción de pequeños cristales y las segundas son propias de una recristalización con formas euédricas propias del mineral de que se trate. Por estas razones se establecen tres categorías distintas que no requieren ninguna explicación.

Esférica.

Irregular.

Poliédrica.

Color.

Es una ayuda en la identificación de la naturaleza del nódulo. Suelen ser de color blanco, rojizo muy oscuro y negro. El primero es propio de los constituidos por carbonatos o yeso, que pueden diferenciarse por su efervescencia con un ácido diluido o no, aunque, a veces, puede ser dudosa si se trata de carbonatos de calcio y magnesio pues la dolomita solo produce efervescencia muy débil o en caliente. Los rojizos suelen ser de hierro y los negro de manganeso.

Naturaleza.

En este apartado se debe indicar la sustancia que forma el nódulo.

La presencia de nódulos de carbonato nos indica un lavado (decarbonatación) en la parte superior con acumulación en el horizonte en que aparecen estos rasgos. De su presencia pueden establecerse importantes deducciones pues las movilizaciones de arcilla solo son posibles en ausencia de carbonatos; ya que ellos elevarían la concentración de calcio en la solución del suelo y flocularían a los coloides arcillosos impidiendo su dispersión. De este modo, la presencia de nódulos calcáreos en un horizonte iluvial (Bt) solo sería posible si su origen fuese posterior al del horizonte en cuestión y dichos carbonatos procederían de una recarbonatación secundaria, generalmente inducida por un clima más árido que el correspondiente al proceso iluvial.

Nódulos de carbonato cálcico.
Nódulos ferruginosos.

Los nódulos de hierro , de manganeso o de ambos, implicarían un movimiento de los mismos, que solo es posible en sus formas reducidas. La cristalización se produciría por una precipitación previa de las formas oxidadas, lo que permite deducir la existencia de zonas reductoras en el perfil, asociadas a encharcamientos prolongados de esa zona. El nivel en que se encuentran los nódulos sería el más alto alcanzado por el manto freático.

Bibliografía.

FAO. "Guia para la descripción de perfiles de suelos". FAO. 70 pp. Roma, 1977

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A Lección 3

Actualizada 2/3/05