Edafología. Ciencias Ambientales

Lección 4. Componentes del suelo. Fase sólida. Sales y álcalis.

Hasta ahora hemos considerado la formación de suelos a partir de materiales silíceos, que si bien son los más abundantes en la corteza terrestre, no son los únicos. Ni son los silicatos y los óxidos metálicos los únicos constituyentes de la fase sólida del suelo. Por ello vamos a analizar en este punto la presencia de las sales, empezando por las menos solubles, de las que ya hemos comentado algo, como son los carbonatos.

Las rocas calizas son materiales sedimentarios producidos por la precipitación del carbonato cálcico en un medio acuoso y posterior cristalización en mayor o menor grado. En el proceso de precipitación, se produce un englobamiento de otros materiales presentes en suspensión en ese medio acuoso, o de otras sustancias que precipitan conjuntamente con él como el carbonato magnésico o la sal doble cálcico magnésica. Lógicamente una caliza pura es incapaz de generar arcillas en el concepto de filosilicatos, pues no debería contener el elemento esencial de éstos, que es el silicio. Pero si puede liberar a aquellas que englobó o capturó en su precipitación.

La formación de suelo sobre un material calcáreo siempre se inicia con la disolución de éste y la liberación de los diferentes minerales englobados; los de naturaleza arcillosa se incorporan al suelo directamente por herencia, y el resto quedan sometidos a los procesos de alteración que ya conocemos, si bien en este punto cabe destacar la imposibilidad de producirse alteración alguna mientras exista, en ese nivel del suelo, caliza por disolver, pues ella será el objeto preferente del ataque químico por su mayor susceptibilidad al mismo, generando suficiente cantidad de bases para impedir la salida de éstas de los minerales silíceos.

La presencia de la materia orgánica que se va incorporando, favorece, con su acidez, la disolución de la caliza, sobre todo la de la más fina, por eso es frecuente que permanezcan en el horizonte A, que se va creando, fragmentos gruesos calizos hasta bien avanzada la evolución del suelo.

La disolución del carbonato cácico requiere el concurso del dióxido de carbono para su transformación en bicarbonato, en principio es el agua de lluvia el princial agente portador de ese compuesto, pero a medida que se va formando el suelo y se va implantado en el una cubierta vegetal y una población microbiana y animal importante, la respiración de estos organismos liberan una gran cantidad de dióxido de carbono que acelera considerablemente el proceso.

En los climas húmedos, el bicarbonato formado abandona rápidamente el suelo hasta liberarlo por completo del carbonato inicial, que solo queda en forma de material original en la base del perfil; en estas condiciones la evolución del suelo depende de los restantes factores formadores de la zona. La desaparición de la caliza puede ser de tal magnitud que el pH del suelo puede alcanzar valores cercanos a 5, francamente ácidos.

En climas con un contraste estacional marcado por un verano cálido y seco, el bicarbonato que queda impregnando el material de la parte baja del suelo cuando llega la estación seca, al irse desecando en un ambiente con menor tensión de dióxido de carbono, desprende una parte de él y se transforma en carbonato insoluble, que puede llegar a cristalizar en algunos puntos, haciendo díficil su solubilización en la próxima estación húmeda. En la siguiente estación seca, los cristales formados actúan como núcleos de cristalización para la nueva solución que llega, produciendose una acreción de los cristales formados, generando un horizonte enriquecido en carbonato cálcico que conocemos como horizonte Ck u horizonte cálcico.

En los climas muy áridos donde la desecación es muy intensa, el humedecimiento esporádico del horizonte cácico, no moviliza a este sino que favorece una recristalización más perfecta, pudiendo alcanzar una consistencia pétrea, conocida como horizonte petrocálcico y representada por Cmk.

La presencia en el suelo de este tipo de horizontes es un claro indicio de la existencia de un clima árido, que si no corresponde con el actual es un signo evidente de que alguna vez lo hubo y se ha producido una evolución climática hacia mayor humedad; estamos ante un paleosuelo procedente de una época anterior.

 

Más soluble que el carbonato cálcico es el yeso, que como material original suele estar asociado a las margas yesíferas propias de sedimentación marina y muy abundantes en terrenos secundarios triásicos. Solo aparecen en regiones de clima árido o semiárido, pues en las regiones más húmedas se disuelve con facilidad y abandona el suelo.

En estas condiciones es frecuente la formación de horizontes de acumulación conocidos como horizontes yésicos cuyo símbolo es Cy, dado que la acumulación suele presentarse en el horizonte C, sin excluir la posibilidad de que se produzca en el solum.

En los climas áridos se puede producir una recristalización del yeso que genera un horizonte endurecido semejante al petrocálcico considerado; en este caso se denomina horizonte petroyésico y se representa por el símbolo Cmy. Cabe hacer sobre él las mismas reflexiones que hacíamos al considerar el horizonte petrocálcico.

Los suelos presentan una salinidad elevada por la solubilidad del yeso que incrementa la conductividad eléctrica. Solo cuando desaparece el yeso de la parte alta del perfil puede iniciarse el proceso de alteración mineral de las arcillas heredadas de la marga y formarse un horizonte Bw.

 

En los climas áridos pueden presentarse sales más solubles que el yeso procedentes de evaporitas. En estas condiciones el comportamiento del suelo en su formación es muy similar al considerado para el yeso.

La disolución de las sales en los escasos periodos lluviosos, hace que se movilicen y acumulen en la parte baja del perfil formando un horizonte Cz. En la época seca, se produce un ascenso por capilaridad de la solución del suelo, muy rica en sales, que al evaporarse el agua provoca concentraciones salinas en diversos niveles del suelo que pueden llegar hasta la superficie y formar eflorescencias salinas en ella. De esta forma los horizontes de acumulación de sales se mueven a lo largo del suelo según el momento climático del año.

Estos suelos solo pueden soportar una vegetación de tipo halófilo dada la elevada presión osmótica de su solución; estas plantas tiene una capacidad de succión de agua muy elevada y la facilidad de excretar las sales con el agua transpirada, por ello es frecuente que presente cristalitos salinos sobre sus hojas carnosas y pequeñas, todo lo cual conduce a su fácil identificación y como consecuencia la presencia de los suelos salinos.

Existen dos tipos principales de suelos salinos o condicionados por las sales. Cuando el catión prdominante es el calcio, las arcillas se encuentran floculadas y no pueden moverse en el perfil; estos suelos se denominan Solonchak, presentan un pH alcalino pero cercano a la neutralidad y aunque su conductividad electrica es muy elevada permiten el crecimiento de un buen número de especies vegetales.

Cuando predomina el sodio entre los cationes, el pH es más alcalino, siempre superior a 8.5, lo que provoca una fuerte dispersión de las arcillas que facilita su movilización y acumulación en un horizonte Bt especial, que por su riqueza en sodio se conoce como Btn en el que se presenta la estructura columnar típica de estos suelos salinos y alcalinos que se conocen como Solonetz. El medio alcalino resulta muy proclive a la dispersión de la materia orgánica cuya movilización tiñe de negro las columnas estructurales.

Estos suelos no son aptos para el crecimiento de la mayoría de las especies vegetales y solo las muy halófilas pueden vivir sobre ellos, aunque su salinidad puede ser menor que en los solonchak. En ellos se superponen los efectos de la salinidad y de la toxicidad del sodio.

 

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A Lección 4

Actualizada 17/3/05