Edafología. Ciencias Ambientales

Lección 4. Componentes del suelo. Fase líquida.

La fase líquida se conoce como "agua del suelo" y si, en principio, es así por su procedencia de las lluvias o de mantos freáticos elevados, una vez en contacto con la fase sólida se incorporan a ella sustancias en solución y en suspensión procedentes de aquella. Es en la fase líquida en la que se desarrollan los procesos de formación y evolución del suelo, siendo de especial importancia los relativos a la interfase sólido-líquido. También actúa como vehiculo de transporte de sustancias ya sea dentro del suelo como desde él al exterior.

También el suelo se comporta como una esponja capaz de retener una importante cantidad de agua con una fuerza de succión tal que teóricamente permanecería en él de forma indefinida. Este hecho es de una importancia tal que merced a él podemos afirmar que es posible la vida sobre la tierra tal como la concebimos y la conocemos.

Para comprender en toda su extensión la importancia del agua en la vida sobre la tierra, observemos algunos datos interesantes sobre su reparto. Del total del agua existente en el planeta y en la atmósfera que le rodea, el 94 % es agua salada de los mares y oceanos.

El 6 % de agua dulce se reparte entre las aguas subterráneas que acaparan algo más de 71 %, los hielos retienen más del 28 % y solo un 0.5 % lo constituyen las aguas superficiales, lo que supone solo un 0.03 % del agua total.

Del agua superficial casi un 97 % se encuentra en los lagos y zonas húmedas y del resto la mayor parte se sitúa en la atmósfera y solo un 0.5 % corresponde a los ríos que son los principales distribuidores, pero su efectivo alcanza a la importante suma del 0.00015 % del total.

Mas, como sabemos, esta situación no es fija sino que existe un continuo intercambio entre unos y otros receptáculos, que es lo que conocemos como ciclo del agua.

Iniciemos el ciclo en la evaporación del agua de los mares, que son los principales suministradores de agua a la atmósfera; de ellos, los cálidos tropicales son los principales aportadores, pues los de la zona templada y boreal solo tienen una importante actividad en verano y en otoño, y la mayor cantidad procede del hemisferio sur en que las masas de agua son mayores.

El sol es la bomba que eleva el agua hacia la atmósfera pero se para de noche y una buena parte del agua evaporada retorna a su origen por condensación, el resto permanece y se traslada a otros puntos por efecto de los vientos.

En el ascenso el vapor se enfría y forma una niebla que constituye las nubes que, tras un enfriamiento mayor, cae en forma de lluvia, nieve o granizo. Si este fenómeno sucede sobre los continentes, entramos en otra fase del ciclo. El agua ha pasado del dominio del agua salada al de la atmosférica y, finalmente, la tenemos sobre la superficie terrestre en forma de agua dulce, por ahora, superficial.

El agua que llega a la tierra puede hacerlo sobre una superficie rocosa o sobre el suelo. La primera discurre por ella hasta alcanzar los cursos de agua superficiales. El agua que llega alsuelo puede seguir dos vías diferentes; la primera es discurrir sobre su superficie y acabar engrosando los cursos de agua superficiales, mientras que otra parte se infiltra en el suelo en donde puede permanecer, como ya veremos, o percolar a su través y llegar a los niveles freáticos engrosando las aguas subterráneas.

Las aguas superficiales son utilizadas para todas las actividades humanas y sus sobrantes pueden pasar a la atmósfera por evaporación o por transpiración de las plantas, o volver nuevamente a las redes fluviales, solo que ya no tan dulces como al principio. En ocasiones los cursos de agua pueden constituir cuencas endorreicas y terminar formando un lago en el que la evaporación hace que se incremente su concentración salina.

Las aguas subterráneas siguen una vía semejante a las superficiales, con las que se conectan mediante pozos naturales o artificiales y manantiales, así como por las infiltraciones del lecho de los ríos. Todas terminan en el mar al que aportan una gran cantidad de sustancias en solución o suspensión. En ese punto se cierra el ciclo iniciado con su evaporación.

La duración total varía según el camino seguido por las aguas, desde unos dias en las superficiales, hasta cientos de años en las subterráneas.

 

Y bien, volviendo al principio, a esa esponja que es el suelo, conviene analizar el comportamiento de éste con el agua que le llega, parte de la cual quedaba retenida, en teoría, de forma indefinida. La capacidad de retener agua del suelo debería considerarse como una propiedad del mismo, si bien el objeto de esa retención es uno de los componentes del suelo, por ello el epígrafe que sigue puede ser una unión entre los componentes y las propiedades del suelo. Una vez más se hace cierto el hecho de que en la naturaleza nada es independiente y las divisiones solo son artilugios didácticos.

Retención de agua por el suelo.

 

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A Lección 4

Actualizada 17/3/05