Edafología. Ciencias Ambientales

Lección 5 Propiedades del suelo. Propiedades físicas. Estructura.

Como ya sabemos, la estructura es la forma en que se asocian las partículas elementales del suelo para formar agregados. Es una consecuencia del estado de los coloides del suelo, cuando están floculados forman agregados mas o menos estables. por el contrario cuando están dispersos los componentes texturales quedan aislados.

La estructura afecta a un numeroso grupo de características físicas del suelo pero sobre todo controla la porosidad del mismo, la cual permite la circulación del agua, la renovación del aire y la penetración de las raíces. La circulación del agua favorece la distribución de los nutrientes y a la vez la hace llegar hasta los lugares de almacenamiento con lo que se incrementan las reservas de la misma. La favorable infiltración impide que se formen láminas superficiales, que generarían escorrentías; de este modo se incrementa la resistencia a la erosión. Un correcto intercambio entre la fase gaseosa del suelo y la atmósfera libre, así como una buena aireación del mismo, no solo favorece el desarrollo radicular de las plantas superiores sino la actividad de los microorganismos y el correcto establecimiento de la microfauna. Por último, ejerce una acción positiva sobre la consistencia del suelo, que en superficie permite la emergencia de las plántulas tras la germinación, al impedir la formación de encostramientos, al mismo tiempo que facilita las labores agrícolas.

Volviendo al mecanismo de formación, encontramos que dentro de los coloides del suelo podemos distinguir dos grandes grupos según su carga. En primer lugar están los coloides electropositivos o basoides que están representados por los óxidos de hierro y aluminio, más o menos hidratados, que se comportan como bases débiles y se encuentran dispersos en medio ácido y coagulados en medio alcalino. En segundo lugar tenemos los coloides electronegativos o acidoides, cargados negativamente y que son los mas abundantes en el suelo; están representados por los minerales arcillosos, los complejos ferro-silícicos y las sustancias húmicas; se comportan como ácidos débiles y se encuentran dispersos en medio alcalino y floculan en medio ácido.

Dentro de estos últimos las arcillas se comportan como hidrófobas y se hallan rodeadas de una delgada capa de agua, mientras que las sustancias húmicas son hidrófilas y presentan una gruesa capa de agua. Existen tambien una serie de coloides que son realmente anfóteros y cambian de signo según que el pH esté por encima o por debajo de su punto isoeléctrico , así la caolinita que seria un coloide electronegativo, se hace electropositivo cuando el pH está por debajo de cuatro aproximadamente, en ese punto su susceptibilidad para flocular es máxima.

El estado de los coloides en diferentes medios podemos explicarlo según el nivel de disociación. En el caso de la arcilla y del humus, por ejemplo, puede explicarse de forma muy simplista por la siguiente ecuación:

Cuando aumenta la concentración de hidrogeniones el equilibrio se desplaza hacia la izquierda provocando la floculación, mientras que cuando existe un exceso de hidroxilos, neutralizan los hidrogeniones y el equilibrio se desplaza hacia la derecha y se produce una mayor dispersión. Ahora bien los hidrogeniones y oxhidrilos no son los únicos que influyen en el estado de los coloides del

suelo, pues los diversos cationes presentes en la solución ejercen también una acción floculante de los coloides electronegativos. Si bien su actividad es diferente según su carga y su nivel de hidratación que modifica su radio iónico. La acción floculante de los iones bivalentes es mas enérgica que la de los monovalentes, sobre todo para el caso de los coloides hidrófilos, como las sustancias húmicas, que se encuentran protegidos por una densa capa de agua; por ello su acción sobre la arcilla es aún mas intensa. Los iones monovalentes, por las razones ya aducidas, pueden flocular a la arcilla pero apenas tienen efecto sobre el humus. En ocasiones puede suceder que las arcillas se hallen floculadas en medios alcalinos y dispersas en medios ácidos, cuando se dan ciertas condiciones y dado que en el suelo coexisten simultáneamente iones floculantes y dispersantes.

Un caso es el de las arcillas cálcicas de los suelos calizos, que cuando contienen una importante cantidad de la que se conoce como caliza activa , presentan un pH ligeramente alcalino, pero el exceso de calcio en la solución provoca la floculación de los coloides. En un medio alcalino, la arcilla cálcica tiende a dispersarse por el exceso de hidroxilos que favorece que parte del cálcio se encuentre como hidróxido en forma no disociada haciendo que la reacción se desplace hacia la derecha.

Pero cuando hay caliza activa, parte del carbonato cálcico se disuelve y la eliminación del dióxido de carbono provoca el desplazamiento de la reacción hacia la derecha, sobre todo cuando el medio está bien aireado.

En este caso el exceso de Ca invierte el sentido de la primera reacción.

Otro caso es el de las arcillas sódicas de ciertos suelos salinos. La arcilla sódica puede disociarse de la siguiente manera:

La fuerte liberación de sodio y la fortaleza de la sosa como base hace que el pH alcance valores cercanos a nueve, esto impide la floculación de la arcilla en forma ácida, a pesar de la escasa capacidad de disociación de la misma. Ahora bien esto sucede cuando suponemos que el agua que se aporta a la arcila es agua "dulce" procedente de la lluvia. En esta situación la arcilla aparece dispersa en su totalidad así como las sustancias húmicas; esta dispersión elimina la presencia de poros y el agua no puede circular por el suelo produciendo un medio asfixiante por la carencia de aire. El mantenimiento del agua durante largo tiempo solubiliza las sales presentes en el suelo, no olvidemos que se trata de un suelo salino. Al producirse esa solubilización aparece una alta concentración de sodio que desplaza la reacción principal hacia la izquierda, esto hace disminuir el valor del pH hasta las cercanías de siete y las arcillas floculan por efecto del ión sodio.

Cuando los coloides están dispersos y el suelo se seca, se forma una masa constituida por las partículas elementales del suelo. Si se trata de un suelo con una textura arenosa o limosa, con poco contenido en arcilla, no se forman agregados estructurales y aparece la estructura particular.

Cuando el suelo presenta un contenido en arcilla importante, al secarse la pasta formada, la arcilla actúa como cemento y une a las restantes partículas del suelo formando una masa continua. Este hecho se ve favorecido por la situación del horizonte en posiciones bajas del perfil, pues el peso de la parte que queda encima favorece ese apelmazamiento, que tiene lugar incluso con bajos contenidos en arcilla, se forma una estructura masiva. En los horizontes C suele ocurrir que no se ha producido una separación de las partículas al ser muy pequeña su alteración por lo que la unión entre las mismas es la propia del material de procedencia.

Cuando el contenido arcilloso es elevado, el secado puede producir una retracción de la masa preformada, surgen entonces las estructuras de fragmentación propias de los horizontes B, en las que la intervención de la materia orgánica es muy escasa o nula. Estas corresponden a las estructuras poliédricas, prismáticas o columnares; estas dos ultimas se forman cuando el contenido arcilloso es muy elevado, la dispersión muy alta o ambas cosas a la vez.

En medios ácidos las arcillas deberían estar floculadas, pero es estas condiciones, la dificultad ofrecida a los procesos de humificación, hace que exista una gran cantidad de compuestos orgánicos solubles que actúan como coloides protectores de las arcillas, que si bien no están formando una auténtica suspensión sí forman una emulsión con el agua. Los compuestos orgánicos actúan como el huevo en la mayonesa, que posibilita la mezcla del agua con el aceite, que en nuestro caso sería la arcilla. Cuando estos compuestos orgánicos decrecen en su contenido, como sucede al profundizar en el perfil, se produce la floculación de la arcilla favorecida por la presencia de hierro férrico y aluminio, que son muy abundantes en este tipo de suelos. En el caso de los coloides orgánicos, su carácter hidrófilo hace que la gran capa de agua que los rodea, dificulte su floculación por los iones de menos carga como sodio y potasio, y solo puedan hacerlo el calcio y el magnesio aunque con mayor dificultad que lo hacen con la arcilla. Pero si son poco sensibles a la floculación catiónica sí lo son a los agentes físicos, como sucede con la desecación que los flocula de forma casi irreversible, generando una estructura en grumos estables, que sería en nuestro ejemplo del huevo el efecto de cocerlo.

Los ácidos húmicos forman complejos con las arcillas, de forma que al ser las partículas arcillosas de mayor tamaño que las moléculas húmicas, quedan rodeadas por estas, que junto con la cohorte de moléculas de agua que existe a su alrededor evita que los cationes puedan flocular al conjunto; como ya habiamos observado, las sustancias húmicas actúan como coloide protector de la arcilla. Ahora bien cuando se produce su floculación, la deshidratación de la fracción orgánica dificulta la redispersión de la arcilla, que en otras condiciones se realiza fácilmente, lo que hace que el humus aumente la estabilidad de los agregados formados por este mecanismo.

La formación de unidades estructurales no solo es debida a la floculación de los coloides sino a la cementación, tanto por ellos como por otras sustancias, de las partículas mas gruesas. Entre estos agentes cementantes tenemos como principales a la arcilla, las sustancias húmicas, los óxidos e hidróxidos de hierro y aluminio y el carbonato cálcico. La arcilla sola o ligada a los compuestos de hierro origina las estructuras que resultan de los procesos de retracción que aparecen en la estación seca, éste es el origen de las conocidas como estructuras de fragmentación, entre las que se cuentan la poliédrica y la prismática fundamentalmente. Son estructuras propias de horizontes B y están asociadas a la escasez de materia orgánica, lo que las hace mas débiles y destructibles cuando el suelo se humedece. Cuando las arcillas cambian fuertemente de volumen con el humedecimiento, como ocurre con las esmectíticas, la estructura creada es mas fuerte que cuando se trata de arcillas caoliníticas o ilíticas.

Las sustancias húmicas suelen actuar en forma de complejos con la arcilla y primordialmente en los horizontes A, generando estructuras tanto mas estables cuanto mejor es la polimerización de los compuestos húmicos, fundamentalmente ácidos húmicos grises. También resultan eficaces las sustancias húmicas ricas en redes formadas por cadenas de poliurónidos que actúan como adherentes de otras partículas edáficas minerales. Los complejos arcillo-húmicos se muestran muy eficaces en la formación de agregados de pequeño tamaño, que pueden agruparse para formar otros mayores cuando la actividad biológica es intensa, formando estructuras complejas de tipo grumoso o migajoso que hacen muy esponjoso al horizonte A. Este tipo de estructuras son las que Duchaufour denomina estructuras construidas.

Los compuestos de hierro y aluminio pueden encontrarse en el suelo en tres formas diferentes con acción distinta sobre la estructura. En primer lugar tenemos las formas coloidales asociadas al complejo arcillo-húmico, en el que actúan compensando las cargas negativas de la arcilla y de las sustancias húmicas, ayudando a su floculación y a la formación de agregados; estas formas son mas abundantes en suelos ácidos en los que la pobreza en otras bases es compensada estructuralmente por ellas. Las formas libres o asociadas al humus forman unos agregados peliculares que rodean y unen a los granos de arena y limo, que es típica de los horizontes B formados por acumulación de materia orgánica iluviada asociada a estos compuestos, horizonte Bhs. Cuando se encuentran cristalizados forman un cemento endurecido que recubre y engloba a los granos de arena y limo formando agregados muy duros y compactos.

Por último tenemos el carbonato cálcico que al precipitar por insolubilización del bicarbonato correspondiente, puede actuar como adhesivo de las partículas gruesas del suelo. En ocasiones puede hacerlo asociado a las sustancias húmicas, en cuyo caso se forman agregados muy estables aunque poco porosos, en contraste con los formados por la floculación de aquella en forma compleja con la arcilla.

De todo lo expuesto podemos deducir la presencia de dos grandes modelos estructurales, uno que comprende las estructuras simples constituidas por agregados elementales y las complejas por aglomeración de agregados simples. Desde el punto de vista de su génesis se pueden distinguir tres tipos, las que ya denominamos como estructuras construidas por la actividad biológica del suelo, tanto por su acción mecánica de triturar los restos orgánicos y mezclarlos con la fracción mineral, como por su efecto en la formación de cementos húmicos muy eficaces en la formación de grumos estables; son agregados de forma irregular, porosos y bien aireados, y generalmente estables. El segundo tipo comprendería las estructuras de fragmentación procedentes de la fisuración de una masa arcillo-limosa que engloba a las arenas, poco humificada y propia de los horizontes B, que se produce por fenómenos de retracción; genera agregados de forma angulosa, como las forma poliédricas, prismáticas y columnares, que a veces pueden resultar inestables. Por último, tenemos las estructuras que podríamos llamar concrecionadas y cuyo origen es la precipitación de los hidróxidos y su cristalización posterior alrededor de las partículas texturales; se forman agegados de pequeño tamaño, muy duros y poco o nada porosos; cuando el fenómeno es de gran amplitud aparecen estructuras masivas.

 

Cualquiera que sea el origen de la estructura y la forma que adopten los agregados, siempre se tratará de un edificio construido a partir de unos materiales que son las partículas edáficas y de unos cementos que hemos ido considerando, pero como cuando se trata de construcciones humanas, su permanencia en el tiempo es variable; en el caso de la estructura está sometida a continuos ataques, fundamentalmente determinados por la acción del agua, que provoca disolución y dispersión de los coloides floculados, ademas del efecto mecánico de la lluvia, las labores, etc... De forma que una característica fundamental en el efecto de la estructura sobre el comportamiento del suelo, será su capacidad de mantenerse o su estabilidad.

Como acabamos de indicar, la lluvia es el principal agente destructor de la estructura, aunque dependiendo de la forma en que ello se lleve a cabo la capacidad de regeneración de los agregados será diferente; también las características de los mismos los harán mas o menos resistentes a los distintos mecanismos destructivos. Para poder interpretar mejor las condiciones del suelo que favorecen la estabilidad de los agregados y para poder actuar consecuentemente, debemos comenzar por conocer la manera en que la estructura se destruye de forma natural.

El primer efecto de la lluvia lo constituye el choque de las gotitas de agua contra los agregados estructurales superficiales, lo que se conoce como efecto de golpeo. Esta acción depende de la energia cinética de las gotas de agua que es una función de su tamaño; éste incrementa su masa pero sobre todo su velocidad, de manera que se estima que una gota de agua de un milímetro de diámetro llega al suelo con una velocidad de cuatro metros por segundo, mientras que otra de cinco milímetros lo hace a una velocidad de nueve, esto significa que su energía se multiplica por aproximadamente 280. El primer caso correspondería a una suave lluvia mientras que el segundo sería una fuerte tormenta, que es lo mas frecuente que ocurra en las primeras épocas otoñales o del final del verano en el clima mediterráneo, cuando el suelo está seco y los agregados son mas frágiles aunque sean mas coherentes.

A medida que va progresando la lluvia, si su intensidad supera a la capacidad de infiltración del suelo, se va formando una tenue lámina de agua que envuelve los agregados que hayan superado el primer embite del golpeo. El agua va penetrando por los poros superficiales de los agregados y avanzando hacia el centro de los mismos, en el cual tiene lugar una compresión del aire allí existente que termina haciendo explosionar al agregado, lo que se conoce como efecto de estallido, que suele ser mas importante en la destrucción de los agregados que el golpeo de las gotas. La principal diferencia estriba en que la rotura por golpeo deja los fragmentos del agregado muy cerca de la posición inicial, mientras que en el estallido estos fragmentos se distribuyen por un área mas extensa, lo que dificulta su unión posterior al secarse el suelo.

Cualquiera que sea la forma en que se rompen los agregados, una vez inmersos los fragmentos en agua se produce un efecto de dispersión de los coloides que provoca que se forme una suspensión en la cual las partículas mas gruesas se separan y depositan en la base de esa lámina líquida, que al ir desecandose el suelo puede formar una estructura escamosa en la superficie con una costra superficial endurecida, que puede llegar a plantear problemas a la nascencia de las semillas si ésta estuviese a punto de suceder en esta época. Todo depende de la intensidad del proceso, que cuando es débil estos fenómenos apenas si son perceptibles y su efecto no tiene las nefastas consecuencias que hemos descrito para un caso extremo.

Una vez que conocemos los factores desencadenantes de la destrucción de la estructura estamos en condiciones de afirmar que las características del suelo que opondrán mas resistencia a ellos serán aquellos que aumenten su permeabilidad, los que incrementen la la cohesión entre las partículas que forman los agregados, y los que disminuyen la mojabilidad de los mismos y moderen la penetración del agua por los poros. La cohesión está muy ligada a la presencia del agua, pues se incrementa con la intensa desecación de los coloides. Pero en otras ocasiones, como en los suelos arenosos, una humedad conveniente adhiere los granos arenosos generando un estructura temporal. La cohesión protege sobre todo del efecto del golpeo y algo del de estallido, si bien no tiene ningún efecto sobre la dispersión. Las otras dos características influyen sobre todo en el efecto de estallido.

No obstante existen otros factores extrínsecos que también inciden sobre la estabilidad de la estructura, entre otros tenemos de forma fundamental la cubierta vegetal, que va a interponerse en la trayectoria de las gotas de agua modificando su energía. Bajo cultivo, una gran parte de las gotas es interceptada por las plantas y escurren a lo largo del tallo penetrando suavemente en el suelo junto a su base; el efecto de golpeo se atenúa considerablemente mientras que permanece el efecto de estallido, si bien al producirse la inmersión en la zona radicular, los finos pelos absorbentes también disminuyen este efecto por actuar como vías preferenciales del agua favoreciendo la eliminación del aire por los poros restantes. En el caso de una pradera la intercepción del agua es prácticamente total y su acción sobre los dos aspectos mecánicos es máxima. Cuando la vegetación es arbórea, la protección varía con la extensión de la copa del arbol, la forma de las ramas principales y la altura del tronco. Cuanto mayor sea la superficie de la copa mayor será la protección ofrecida y si las ramas tienen una inclinación conveniente pueden canalizar una parte importante del agua hacia el tronco por el que desciende suavemente hasta el suelo, en este sentido se han descrito suelos asociados a este efecto, entre los que se cuentan los conocidos como podsoles en copa que aparecen asociados a arboles muy longevos, por ese lavado intenso junto al tronco. Cuando las ramas no ayudan a la conducción del agua, esta cae desde las hojas, adquiriendo una energía variable con la altura del tronco, que puede llegar a ser tan importante que el efecto de golpeo sea muy considerable.

Otro agente externo importante, aunque relacionado con el agua, es el hielo. Como norma general el hielo ejerce un efecto positivo sobre la estabilidad de la estructura. Existen varios factores a considerar, uno es el movimiento de agua desde las zonas profundas hacia las superficies heladas, pues estas se comportan como secas y hay un movimiento capilar ascendente para equilibrar la humedad, este aspecto lo aclararemos mejor mas adelante. Esta acumulación de agua en superficie puede tener efectos negativos si la descongelación se produce en un periodo lluvioso, pues hay que añadir al efecto del agua caída la procedente del deshielo que provoca una superficie fangosa cuya estructura sufre una degradación acelerada al ir amasándose ese fango. Si por el contrario, el suelo se deshiela a medida que se deseca superficialmente por evaporación y percolación del agua, el efecto beneficioso es evidente, es como si no hubiese existido el humedecimiento. Su efecto está pues relacionado con la humedad existente antes de la helada, para posibilitar esa acumulación hídrica superficial, así como con la finura del tamaño de partícula, que favorece el ascenso capilar, además de hacer la estructura mas sensible a la acción del agua.

Un último agente externo lo constituyen las labores. Cuando se labra el suelo con una frecuencia excesiva, de forma muy somera y con éste excesivamente seco, se produce una destrucción mecánica de los agregados semejante a la producida por el efecto de golpeo. Por el contrario si el suelo está en su tempero el efecto es contrario, porque el peso de los aperos provoca un acercameinto de las partículas que aumentan la cohesión. Si la labor se realiza cuando los horizontes B presentan una plasticidad elevada pueden formarse las temidas suelas de labor a las que ya nos hemos referido y que tienen un efecto nocivo sobre la permeabilidad, acrecentando los efectos de estallido y dispersión, pero esto solo sucedería en suelos de textura fina. Como podemos apreciar siempre existe una recurrencia a las restantes características del suelo.

Como es lógico, los componentes del suelo no pueden ser ajenos a las propiedades del mismo, influyendo sobre todas ellas y la estabilidad de la estructura no constituye una execpción. El principal factor influyente sobre la estabilidad estructural es la presencia de coloides, aunque a veces sucede que suelos arenosos presentan estructuras mas estables que algunos suelos arcillosos. Es pues la textura uno de los principales factores a considerar, pero sobre todo la relación entre algunos de sus constituyentes y de forma especial la existente entre el limo y la arcilla. El limo disminuye la permeabilidad y la cohesión, a la vez que favorece el apelmazamiento del suelo; solo puede ser equilibrado con una proporción adecuada de arcilla. No se han establecido límites universales para la relación limo/arcilla, por lo que dependen de cada suelo, aunque está muy extendido el valor de 1.5 como máximo, siempre que el contenido en arcilla supere el valor del 12 %, ya que por debajo de él la estructura siempre será inestable.

La naturaleza de la arcilla, como no, tiene una gran influencia en el comportamiento de la fracción. Aquellas que presentan una gran carga son mas susceptibles de formar agregados estables que las de carga baja, por ello los suelos esmectíticos presentan mejor estructura que los caoliníticos.

También el otro componente coloidal del suelo, la materia orgánica, ejerce un fuerte papel estabilizador, tanto por su carácter cementante, asociado a su coagulación, como por su efecto sobre el impedimento a la mojabilidad de los agregados. El efecto cementante es mas intenso cuando se efectúa mediante el ión calcio. El efecto antimojante es comparable al que se produce sobre una superficie engrasada, como un plato no bien lavado, que al humedecerla no forma una película de agua homogénea sobre ella sino que forma pequeñas gotitas aisladas merced a la tensión superficial del agua, con esta configuración no es posible que se introduzca por los finos poros de los agregados del suelo, lo que equivale a una disminución de la fuerza de succión. La influencia estabilizante del humus es muy intensa debido a su carácter de coloide hidrófilo y con un fuerte potencial de hinchamiento.

Entre los iones presentes en la solución del suelo, el calcio resulta un cemento muy fuerte para los coloides, lo que hace incrementar la cohesión del suelo. Esto frena los efectos de estallido y, sobre todo, de dispersión. Ahora bien la solución del suelo está en equilibrio con los cationes adsorbidos sobre la fase sólida, lo que conoceremos como complejo de cambio, es pues de éste de quien dependerá el comportamiento de los diferentes cationes. No solo la concentración de un ión influye en su comportamiento sino la relación existente con los restantes, dado que muchos de ellos tienen características contrapuestas. La relación Calcio/Sodio es definitiva por ese carácter contrario de ambos, y en los suelos magnesianos esa relación habría que sustituirla pr la Calcio/(Sodio + Magnesio). De esta forma dentro de los suelos salinos, en los que son mas abundantes los iones citados, en los que predomina el calcio, como sucede con los Solonchaks , la estructura es bastante estable por el predominio de arcillas cálcicas, mientras que en los predominantemente sódicos como los Solonetzs la estructura es fuertemente inestable. De forma general la estructura está muy comprometida cuando el calcio constituye menos del 85 % del complejo de cambio. El sodio disminuye la estabilidad estructural como acabamos de apuntar; su principal efecto es incrementar la expandibilidad de las arcillas, dado el gran tamaño de su ion hidratado, ello aumenta el efecto de estallido. Otra característica es la de atenuar las fuerzas de atracción intermoleculares con lo que se dispara el efecto de dispersión. Los suelos eminentemente sódicos, Solonetz, cuando están secos presentan fuertes grietas de retracción y una consistencia extremadamente dura, mientras que en húmedo forman una masa fangosa, viscosa y resbaladiza, con una gran adhesividad y plasticidad. Caerse sobre ellos es una verdadera alegría.

La presencia de hierro libre aumenta la cohesión de los agregados, envolviendolos con una película bastante rígida que forma una coraza protectora alrededor de ellos atenuando tanto el efecto de golpeo como el de estallido, éste último a consecuencia de la disminución de la mojabilidad. Su papel es muy parecido al de los humatos cálcicos deshidratados, aunque mas intenso cuando está bien cristalizado.

Existen algunas acciones relacionadas con los efectos enumerados, una de ellas es la roza que se practica como quema de rastrojos en la agricultura tradicional mediterránea y de forma sistemática en las tropicales. Esta práctica aumenta notablemente la estabilidad estructural salvo en los suelos pobres en arcilla. El fuego disminuye la mojabilidad de la materia orgánica a la vez que provoca una deshidratación parcialmente irreversible de los coloides arcillosso con la que se limita su capacidad de hinchamiento y de dispersión. En suelos pobres en arcilla, la destrucción por el fuego de una parte importante de la materia orgánica, máximo representante coloidal en ellos, hace que la estabilidad de la estructura quede muy disminuida. Unos efectos semejantes al recubrimiento de los agregados por los compuestos de hierro o por los humatos cálcicos, lo tienen los llamados acondicionadores del suelo, que son sales sódicas y amónicas de ácidos poliacrílicos, que forman una envoltura reticulada de los agregados que aumenta su cohesión y disminuye su mojabilidad. Estas sustancias son similares a las empleadas para proteger la pintura de las paredes y hacerlas "lavables", lo que puede ser una representación familiar del efecto de estas sustancias en el suelo. Esta protección se destruye con el trabajo del suelo por lo que deben emplearse nuevamente tras éste.

La estructura, como ya habiamos apuntado, interviene en todo el comportamiento físico del suelo, pero sobre todo resulta decisiva en la distribución del espacio poroso del mismo, que será el regulador de la distribución de los fluidos.

 

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A Lección 5

Actualizada 13/4/05