Edafología. Ciencias Ambientales

Lección 6. El suelo como hábitat. Fauna del suelo. Nematodos.

Se les conoce comúnmente como heteroderas o anguílulas. Son pequeños gusanos no segmentados de cuerpo fusiforme. En estado adulto, su tamaño oscila entre 0.5 mm y 1.5 mm de largo, con un diámetro que no pasa de los 30 mm.

Se han reconocido alrededor de 10.000 especies de las que solo 2.000 afectan al suelo. La composición de la población del suelo parece que no depende mucho del propio suelo o del cultivo a que este sometido. Su población varía con el uso del suelo. Nielsen y Robertson han encontrado un número de cerca de un millón por metro cuadrado, en suelos de labor, que en peso significa 13 kg/ha mientras que Franz, Nielsen y Stöckli encontraron en suelos de pastos de 2 a 20 millones con un peso de 50 a 200 kg/ha. Estos pesos no son muy grandes comparados con los 112-670 kg/ha del resto de la fauna, pero si es notable que su contribución al balance oxígeno-dióxido de carbono es superior a lo que cabria esperar, dado que tienen una intensidad metabólica muy alta.

Para su captura se utiliza una variante del embudo de Baerman, el suelo se coloca en una bolsa perforada y se sitúa en el cuello de un embudo que se llena deagua, en el extremo del tubo se coloca una pequeña bolsa de plástico que se cierra con una pinza; los nematodos emigran del suelo al agua y caen al extremo del embudo de donde se recogen al soltar la pinza que lo cierra. Este sistema solo sirve para evaluar las formas de vida libre.

Presentan un dimorfismo sexual marcado, sobre todo en la parte final del cuerpo, el macho es más grueso y corto que la hembra, cuyo cuerpo es absolutamente liso.

Su hábitat preferido es la zona superficial del suelo y la mayoría se sitúa en los primeros 10 cm del mismo.

Al tener una cutícula permeable son muy susceptibles a la deshidratación por lo que no resisten valores de pF inferiores a 3.5 ó 4, si bien pueden mantenerse inactivos pero vivos por debajo de esos valores, pues se han sometido ejemplares de la especie Ditylenchus dipsaci a valores de pF iguales a 6 durante 34 días y al sumergirlos en agua, el 90 % recuperó su actividad.

Suelen habitar en los microporos del suelo en las películas liquidas que aparecen en su alrededor, si bien son muy exigentes con el espacio a la hora de multiplicarse. A pesar de su hábitat, son aerobios estrictos y aunque pueden sobrevivir en terrenos encharcados, solo son activos cuando se ha producido el drenaje de los mismos. El espacio y la humedad son los factores críticos de su desarrollo, de modo que solo habitan en los espacios interpedales del suelo, solo pueden penetrar entre las partículas del mismo en los suelos de textura muy gruesa. En suelos arcillosos se restringe su posibilidad de vida a medida que aumenta la profundidad, a 30 cm solo un 5 % del volumen del suelo es habitable para ellos, aumentando hasta el 13 % en la superficie.

La mayor parte de las especies se alimentan de plantas, viviendo sobre sus raíces, u otras estructuras subterráneas, de forma ecto o endoparasitaria. Estas especies poseen en la boca lanzas o estiletes que les permiten perforar las celulas de su huésped, generando problemas difíciles de combatir en muchos cultivos. Algunas especies de Heterodera como la H. schastii, H. major y H. rostochiensis (nematodo dorado de la patata), entre otras, forman quistes llenos de huevos en las raíces de la planta atacada, que pueden permanecer en el suelo hasta más de siete años, eclosionando cuando son estimulados por los exudados de una planta susceptible de ser atacada; pues la mayoría de las especies son muy específicas en lo referente al huésped.

Las especies parásitas de plantas, al vivir en los canales radiculares de las mismas no presentan las exigencias de espacio y humedad que hemos visto antes. De otra parte, su especificidad haría pensar que la rotación de cultivos sería un buen metodo de lucha contra ellos, pero la larga pervivencia de sus huevos en el suelo inhabilita a esta técnica de lucha.

La Meloidogine incognita presenta una menor especificidad y es capaz de parasitar a numerosas plantas herbáceas.

Las anguílulas, representadas por los géneros Anguillulina, Ditylenchus y Tylenchulus, sueles ser polífagas, aunque algunas son muy específicas de ciertos cereales o de cítricos.

Suelen escalar hasta las hojas, que perforan, para dejar caer sus huevos al suelo, en el que eclosionan cuando existen plantas que parasitar como ya hemos visto en otras epecies.

Las especies de vida libre suelen alimentarse de bacterias por lo que proliferan sobre plantas muertas y en descomposición, o en otras que presentan heridas causadas por otras plagas o accidentes; estos grupos se consideran como saprófagos. Son el grupo más numeroso en individuos y especies.

En otros casos son depredadores que van desde los protozoos hasta otros nematodos. A diferencia de los fitófagos, poseen una armadura dentada alrededor de sus mandíbulas.

Las especies con estilete se alimentan de plantas o de otros nematodos y la mayoría de las desprovistas de él lo hacen de bacterias, incluso con una cierta especificidad. Muchas de estas especies pueden utilizar una extensa gama de alimentos, pero algunos, como los dorylainidos mayores, parecen estar restringidos a oligoquetos o a otros grupos específicos de animales.

Los nematodos son atacados por algunos hongos a través de hifas pegajosas que los retienen mientras las hifas tróficas penetran en él y se ramifican en el interior del mismo. Se conocen unas 50 especies de hongos que tienen esa capacidad y algunos de ellos son muy frecuentes en los suelos de cultivo, pero ni ellos ni los nematodos caníbales son un arma eficaz contra los parásitos de los cultivos. En los suelos naturales, con una vegetación más diversa, este control natural permite que no se constituyan en una plaga para la vegetación. Actualmente no se dispone de un modo de favorecer el desarrollo de esos enemigos naturales por lo que la lucha biológica no es eficaz. Por ello se ha intentado cambiar las condiciones del suelo con objetos de aumentar el numero de depredadores que redujeran a la fauna parásita, pero la alimentación de los depredadores no es selectiva y el proceso no sigue una relación definida.

En el suelo, las especies saprófagas realizan una mezcla de los restos orgánicos con los minerales que favorece la transformación de los primeros y la formación de complejos con los segundos; al mismo tiempo realizan una labor minadora que favorece la ventilación del suelo y el intercambio gaseoso con la atmósfera.

Las especies bacteriófagas, por su especificidad, ejercen una función de control de la población bacteriana.

El papel de los nematodos hay que considerarlo desde dos vertientes. Los parásitos son muy perjudiciales para las cosechas, hasta el punto de poderlas destruir totalmente , aparte de por los daños causados por ellos mismos, por las posibles infecciones microbianas o virásicas que pueden facilitar. Desde el punto de vista de su contribución a la génesis del suelo, pueden contribuir a descomponer la materia orgánica, a la mezcla de esta con la parte mineral y parece ser que influyen. en la aireación del suelo.

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A Lección 6

Actualizada 24/2/06