Edafología. Ciencias Ambientales

Lección 7. Génesis del suelo. Relaciones ambientales del suelo. Vegetación.

La vegetación muestra su principal influencia sobre el horizonte A que es predominantemente orgánico dentro de los horizontes minerales. En él se produce el depósito de los restos vegetales, su descomposición, su humificación y eventualmente la formación de complejos con el material mineral.

Los restos vegetales, cuando se depositan en la superficie del suelo, sufren un proceso de trituración por parte de la micro y mesofauna del suelo, al tiempo que ellos mismos desarrollan un proceso de autolisis como les ocurre a todos los seres vivos cuando dejan de serlo.

Los restos triturados junto con las deyecciones de los animales, en las que éstos aparecen intimamente mezclados con los microorganismos presentes. El aumento de superficie que provoca la trituración favorece el ataque de las bacterias y principalmente, en esta primera etapa, de los hongos, que atacando la lignina y la celulosa, van destruyendo las paredes celulares y haciendo cada vez más irreconocible la estructura vegetal original. En esta etapa se va consumiendo carbono, que es utilizado como combustible para la obtención de energía por los micoorganismos y el nitrógeno se va incorporando a la nueva biomasa formada, si bien éste permanece en el suelo, lo que conlleva una disminución de la relación C/N. Esta relación es un buen parámetro para evaluar el grado de transformación de los restos vegetales.

Pasada esta primera fase, intervienen otros miembros de la fauna que no viven en la hojarasca sino en el suelo mineral y que se desplazan verticalmente con los cambios de humedad y temperatura, lo que favorece la incorporación de la materia orgánica a zonas más profundas, a la vez que favorecen la intervención de las bacterias que realizan una transformación más profunda, éstas van atacando las proteinas y otros compuestos y liberando nitrógeno orgánico, que permita su asimilación por parte de los hongos, que son incapaces de asimilarlo en forma mineral.

Cuando se adicionan al suelo restos orgánicos muy pobres en nitrógeno, los microorganismos deben tomarlo del que existe en el suelo como compuestos húmicos y, si éste es escaso, la actividad biológica se atenúa o desaparece y los materiales añadidos no pueden transformarse. De cualquier manera se produce una competencia entre los microorganismos y los vegetales superiores que presentarían carencias en este nutriente.

Los restos vegetales poseen compuestos aromáticos constituidos fundamentalmente por lignina, taninos, esencias, resinas,etc. y por compuestos alifáticos cuyos principales representantes son la celulosa, los azúcares y las proteinas.

Los primeros generan por polimerización, grandes macromoléculas aromáticas que sirven de núcleo a las sustancias húmicas propias del suelo. De los compuestos alifáticos se forman azúcares sencillos y aminoácidos que se incorporan a los cuerpos bacterianos, que van excretando nitrógeno mineral capaz de absorberse por las plantas superiores. En este proceso puede incorporarse nitrógeno atmosférico si existen fijadores del mismo, libres o simbiontes con raíces, bien bacterias u hongos micorrícicos.

De los compuestos húmicos formados podemos destacar dos grandes grupos, los precursores constituidos por ácidos polialcohólicos sencillos con un fuerte caracter complejante, que son capaces de movilizar elementos tan poco solubles como el hierro o el aluminio en forma de quelatos que alcanzan la parte inferior del suelo en donde se descomponen y forman horizontes profundos ricos en materia orgánica que se conocen como horizontes "B espódicos" que caracterizan a los suelos denominados "podsoles" o "espodosoles", según la clasificación.

Los compuestos húmicos polimerizados y condensados también forman complejos con la parte mineral del suelo, si es con la arcilla, los complejos son inmoviles y permanecen en el horizonte A y si lo hacen con los óxidos y oxihidróxidos citados su movilidad está en función de la relación anión/catión, que si es baja los hace inmoviles y si es alta los hace moviles y semejantes a los ya citados.

Lo ya expuesto se puede comprobar en algunas áreas de esta Comunidad y sobre todo en suelos sobre granito.

Con una vegetación fuertemente acidificante como el brezo, cuyos restos son muy ricos en lignina y esencias muy difíciles de humificar y que generan precursores húmicos con gran profusión, el proceso de queluviación es predominante y aparece como suelo típico el podsol ya citado. A medida que la vegetación se hace menos acidificante como es el caso del roble el horizonte B espódico se hace menos conspicuo e incluso desaparece y queda un horizonte B cámbico en el que no hay movimiento de coloides y el horizonte A adquiere un notable espesor por la permanencia de los complejos formados. La introducción del cultivo (cerezo) no modifica sensiblemente los horizontes inferiores pero sí hace disminuir el espesor y oscuridad del horizonte superior, en parte porque la adición de restos vegetales al suelo se hace menor y, sobre todo, porque la labranza airea el suelo y favorece los procesos oxidativos de mineralización de la materia orgánica reduciendo su tiempo de renovación y por tanto bajando su contenido.

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Actualizada 18/5/05