Edafología. Ciencias Ambientales

Lección 7. Génesis del suelo. Relaciones ambientales del suelo.

 

A escala global el factor determinante en la formación del suelo es el clima, pues habida cuenta que la composición química de las rocas silíceas es bastante parecida, es aquel el que rige la intensidad de la alteración y la redistribución de los elementos liberados, ya que actúa de vehículo para el transporte de los elementos. En la figura podemos observar la coincidencia entre las grandes áreas climáticas y la distribución de suelos al nivel de alta generalización.

Por el contrario, a escala regional o local, las variaciones climáticas se atenúan y es el material original el principal factor condicionante del tipo y comportamiento del suelo, con fuerte incidencia de la vegetación inducida y de las modificaciones del relieve, si bien éste manifiesta su influencia a escala muy local.

Por último, está el factor inexorable del tiempo, existiendo suelos jóvenes, maduros y viejos. El principio del tiempo es aquel momento en que una superficie se estabiliza; es pues independiente de la edad geológica del material original. La estabilización de la superficie está regida por la geomorfología aunque ésta, en cierto modo, está influida por el suelo y la vegetación que éste posibilita.

Los cambios edáficos provocan cambios en la vegetación, y los cambios en ésta modifican el sustrato orgánico que sirve de partida a los procesos bioquímicos del suelo. Estos se llevan a cabo con el concurso de microorganismos cuya calidad y cantidad viene regida por las condiciones fisico-químicas del suelo. Un suelo permeable está bien aireado y soporta una actividad biológica aerobia, ideal para la formación de sustancias húmicas estables, a la par que mantiene una velocidad de descomposición similar a la del depósito de restos consiguiendo un equilibrio en su calidad y cantidad. Cuando las condiciones son las opuestas, predomina la vida anaerobia, que produce compuestos menos estables, una descomposición mas lenta y , en consecuencia, una acumulación excesiva de materia orgánica.

El suelo a la par que se forma se destruye, hasta aquí hemos considerado su formación; su destrucción se lleva a cabo por procesos erosivos. Cuando existe un equilibrio entre formación y erosión el suelo alcanza su madurez, que puede tener diversos grados según las condiciones y estado evolutivo del suelo en que este equilibrio se haya alcanzado.

Cuando predominan los procesos formadores del suelo, se incrementa su espesor y complejidad, pero no de un modo indefinido, pues en la zona superficial, predominantemente orgánica, una mayor acumulación de restos vegetales genera un incremento paralelo de la actividad biológica transformadora hasta llegar al equilibrio. En la zona inferior, predominantemente mineral, los procesos de alteración decrecen en su actividad al incrementar la profundidad, cesando cuando la interacción organo-mineral desaparece y solo ocurren procesos geoquímicos, mas propios de una metamorfización del material que de una edafización; generalmente por debajo de dos metros deja de considerarse suelo al material existente.

Cuando predominan los procesos erosivos, el suelo va perdiendo espesor, llegando a la denudación del sustrato mineral, iniciándose un nuevo ciclo de modelado geomórfico y un nuevo episodio edafogenético.

El suelo es pues un cuerpo dinámico intermedio entre lo inanimado y lo vivo, asemejándose a lo primero en su composición primaria y en la naturaleza de sus constituyentes principales, y a lo segundo en su intensa actividad formadora y destructora, que lo mantienen en continua evolución. El equilibrio entre formación y destrucción es tan precario como en los seres vivos y de una gran susceptibilidad ante las modificaciones de su ambiente. El hombre puede modificar estas condiciones con suma facilidad, mientras que no resulta tan fácil predecir los efectos de una acción determinada, esto provoca que enormes cantidades de suelo se pierdan por erosión cada año. También grandes áreas de suelo con condiciones desfavorables para soportar vegetación, se recuperan para uso agrícola, ganadero o forestal. Las acciones en uno u otro sentido marcarán el futuro.

 

La formación del suelo está condicionada pues por:

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A Lección 7

Actualizada 18/5/05