El suelo es un ACRISOL.

El término Acrisol deriva del vocablo latino "acris" que significa muy ácido, haciendo alusión a su carácter ácido y su baja saturación en bases, provocada por su fuerte alteración.

Los Acrisoles se desarrollan principalmente sobre productos de alteración de rocas ácidas, con elevados niveles de arcillas muy alteradas, las cuales pueden sufrir posteriores degradaciones.

Predominan en viejas superficies con una topografía ondulada o colinada, con un clima tropical húmedo, monzónico, subtropical o muy cálido. Los bosques claros son su principal forma de vegetación natural.

El perfil es de tipo AEBtC. Las variaciones están relacionadas con las condiciones del terreno. Un somero horizonte A oscuro, con materia orgánica poco descompuesta y ácida, suele pasar gradualmente a un E amarillento. El horizonte Bt presenta un color rojizo o amarillento más fuerte que el del E.

La pobreza en nutrientes minerales, la toxicidad por aluminio, la fuerte adsorción de fosfatos y la alta suceptibilidad a la erosión, son las principales restricciones a su uso. Grandes áreas de Acrisoles se utilizan para cultivos de subsistencia, con una rotación de cultivos parcial. No son muy productivos salvo para especies de baja demanda y tolerantes a la acidez como la piña, caucho o palma de aceite.

Los TIPOS posibles y sus definiciones son los que siguen.

Acrisol léptico. Presenta roca continua y dura entre 25 y 100 cm desde la superficie del suelo. Se distinguen dos modalidades:

Endoléptico. Cuando la roca está entre 50 y 100 cm.

Epiléptico. Cuando la roca se sitúa entre 25 y 50 cm.

Acrisol plíntico. Con un horizonte plíntico en el primer metro. Se contemplan tres modalidades:

Epiplíntico. El horizonte se sitúa en los primeros 50 cm.

Hiperplíntico. El horizonte presenta una lámina continua endurecida, de forma irreversible, por hierro ("ironstone").

Ortiplíntico. El horizonte plíntico presenta una capa endurecida por hierro, de forma irreversible, y de tamaño grava.

Acrisol gleico. Presenta propiedades gleicas en el primer metro de suelo. Se distinguen dos modalidades.

Endogleico. Las propiedades aparecen entre 50 y 100 cm.

Epigleico. Las propiedades aparecen en los primeros 50 cm del suelo.

Acrisol ándico. Existe un horizonte ándico en el primer metro. Se distinguen dos modalidades:

Aluándico. Cuando el contenido en sílice extraída con oxalato es menor del 0.6 % o la relación entre el Al extraído con pirofosfato y el extraído con oxalato es de 0.5 o más.

Silándico. Un contenido en sílice de 0.6 % o una relación inferior a 0.5, en las condiciones anteriores.

Acrisol vítrico. El suelo posee un horizonte vítrico en su primer metro, sin que exista un horizonte ándico por encima de aquel.

Acrisol úmbrico. El suelo presenta un horizonte úmbrico.

Acrisol arénico. Con una textura arenosa-franca fina o más gruesa en la totalidad de los primeros 50 cm.

Acrisol estágnico. Con propiedades estágnicas en los primeros 50 cm del suelo.

Acrisol gérico. Tiene propiedades géricas en algún horizonte situado en el primer metro.

Acrisol álbico. Indica la presencia de un horizonte álbico en el primer metro del suelo. En él se distingue una modalidad especial:

Hiperálbico. Cuando el horizonte se inicia en los primeros 50 cm y su base está por debajo del metro.

Acrisol húmico. Más de un 1 % de carbono orgánico a lo largo de los primeros 50 cm.

Acrisol vético. Cuando la suma de las bases de cambio más el hidrógeno cambiable es inferior a 6 cmol(c)/kg de arcilla, en algún subhorizonte del B que esté situado a menos de un metro de profundidad.

Acrisol abrúptico. Expresa la presencia de un cambio textural abrupto.

Acrisol profóndico. En el horizonte árgico la distribución de arcilla es tal que su contenido no disminuye en más del 20 % del máximo, de forma relativa, dentro de los primeros 150 cm.

Acrisol lamélico. Presenta lamelas de iluviación de arcilla con un espesor combinado de, al menos, 15 cm y situadas en el primer metro del suelo.

Acrisol férrico. Con un horizonte férrico en el primer metro. Existe una modalidad:

Hiperférrico. Una o más capas, con un espesor total de al menos 25 cm, que contienen el 40 % o más de nódulos de hierro/manganeso; todo ello en el primer metro de suelo.

Acrisol alumínico. El suelo presenta una saturación en Al del 50 % o más, en alguna parte del horizonte B comprendida entre 50 cm y un metro de profundidad.

Acrisol hiperdístrico. Una saturación en bases menor del 50 % en la totalidad del suelo situado entre 20 y 100 cm y en alguna parte, dentro del primer metro, es inferior al 20 %.

Acrisol esquelético. Tiene entre el 40 % y el 90 % de gravas u otros fragmentos gruesos hasta una profundidad de un metro. Se distinguen dos modalidades:

Endoesquelético. El contenido en gravas citado solo está entre 50 cm y un metro.

Epiesquelético. La condición anterior se cumple entre 20 y 50 cm.

Acrisol ródico. El horizonte B tiene un matiz más rojo que 5 YR en su totalidad, excluyendo horizontes de transición que pudieran existir, y cuya intensidad en húmedo es menos de 3.5 y no más de una unidad superior en seco.

Acrisol crómico. La mayor parte del horizonte B tiene un matiz de 7.5 YR y una pureza en húmedo mayor de 4, o un matiz más rojo que 7.5 YR.

Acrisol hiperócrico. Con un horizonte ócrico de color claro en seco, usualmente gris, y que se vuelve más oscuro al humedecerlo; su contenido en materia orgánica es bajo, comúnmente el C orgánico < 0.4 %, su contenido en hierro relativamente bajo, la textura gruesa, signos de estructura laminar y una costra superficial fina.

Acrisol háplico. Otros Acrisoles.