Gestión y conservación del suelo.

Lección 4. Contaminación del suelo. Contaminantes específicos. Pesticidas.

Entendemos por pesticidas a todos aquellos "productos utilizados para combatir los parásitos y enfermedades de las plantas, proteger a los cultivos de los agentes dañinos, aunque no sean parásitos (malas hierbas, algas...) y mejorar cualitativa y cuantitativamente la producción".

La producción de los cultivos se puede ver muy afectada tras el ataque de parásitos, microorganismos que le producen enfermedades o por la vegetación adventicia que compite por el agua y los nutrientes. La aplicación masiva de abonos y la selección de especies de rápido crecimiento ha contribuido a disminuir las defensas físicas de las plantas ante el ataque de parásitos y enfermedades.

Por ello constituyó un hito importante en el desarrollo agrícola el descubrimiento en 1939 de las propiedades insecticidas del DDT aunque en la actualidad su uso está muy restringido. Igualmente importante fue la comprobación en 1941 de los efectos herbicidas del conocido como 2,4-D. Baste considerar que el uso del DDT en la India permitio, en solo diez años, reducir la incidencia del paludismo de 75 a 5 millones de personas. Del mismo modo se ha conseguido erradicar en parte del mundo, la fiebre amarilla.

Desde entonces se han realizado enormes avances en la creación de nuevos productos que conjuguen una elevada actividad con una mínima toxicidad. Aunque en 1976 la FAO afirma que el uso de pesticidas entraña muy poco riesgo bajo un uso normal, lo cierto es que se han detectado en zonas bastante lejanas de su punto de aplicación, tanto en aguas subterráneas como en cursos de agua superficiales, incluso en sedimentos.

De hecho la Comisión Europea en su Directiva para el agua potable solo permite un máximo de 0.1 mg/l para cualquier pesticida aislado, y hasta 5 mg/l para la totalidad de los presentes. Ello obliga a prestar una atención especial a su dinámica en el suelo y su transito hacia las aguas.

Los pesticidas o fitosanitarios se agrupan atendiendo al tipo de organismo hacia el cual se dirigen, en la actualidad se dividen en dos grandes grupos: plaguicidas y herbicidas, si bien no pueden separase totalmente porque muchas sustancias presentan efectos combinados.

Plaguicidas. Sustancias que sirven para combatir los parásitos y enfermedades de los cultivos, del ganado, de los animales domésticos, del hombre y de su ambiente.

El término deriva de los vocablos latinos "plaga = llaga" y "caedere = matar", a traves de su raíz "-cida"

Herbicidas. Productos que evitan el desarrollo de plantas adventicias.

Deriva de las palabras latinas "herba = hierba" y "-cida" ya considerado.

 

Dentro del grupo general de fitosanitarios se clasifican usualmente por su acción, su naturaleza y su toxicidad.

En cuanto a su acción se distinguen preferentemente los siguientes grupos, dentro de los plaguicidas, pues los herbicidas presentan todos la misma acción:

Insecticidas. Sustancias químicas que ejercen una acción letal sobre los insectos, utilizándose, por ello en el control de especies nocivas para las plantas cultivadas y, directa o indirectamente, para el ser humano y los animales.

Pueden actuar por ingestión como los derivados del arsénico, del azufre, del cianuro, del mercurio y del fósforo, pero están siendo paulatinamente sustituidos por los insecticidas orgánicos, los cuales son menos perjudiciales para el hombre y otros animales; en este caso se les distribuye sobre los alimentos naturales del parásito, como pueden ser los jugos celulares de las plantas, de modo que pueden aplicarse en el suelo para que sean absorbidos por la planta. Otros actúan por contacto como los derivados de hidrocarburos clorados, fosfatos orgánicos y los carbamatos. Un tercer grupo lo constituyen los que se conocen como respiratorios, tal es el caso del dióxido de azufre, ácido cianhídrico y óxido de etileno.

Acaricidas. Actúan contra los ácaros.

Nematicidas. Su objetivo son los nematodos fitófagos aunque su acción se extiende a los restantes grupos. Su uso ha distorsionado el control natural ejercido por los carnivoros de hábito canibal sobre el número de los saprófagos, muy útiles en la transformación de la materia orgánica y de gran actividad minadora, y los fitófagos parásitos de las plantas.

Fungicidas. Su acción se dirige hacia los hongos tanto ecto como endoparásitos. Su máximo efecto lo alcanzan cuando se encuentran en fase de germinación por la gran susceptibilidad de las esporas a estos compuestos. Los fungicidas más antiguos son compuestos inorgánicos que corresponden a una mezcla de cal y azufre, y al oxicloruro de cobre.

Antibióticos. Su empleo está relacionado con su acción bacteriostática o bactericida para combatir enfermedades.

Rodenticidas. Como su nombre indica van dirigidos contra los roedores.

Avicidas. Contra las aves granívoras preferentemente.

Molusquicidas. Dirigidos hacia los moluscos pero preferentemente a caracoles y babosas.

Atrayentes y repelentes de insectos. El uso más extendido es el de la feromonas que se utilizan como trampas para la captura de los insectos. Carecen de cualquier efecto contaminante al estar perfectamente aislados. Los repelentes impiden que los insectos depositen sus huevos en las hojas de las plantas, impidiendo de este modo la invasión por las larvas.

 

En lo referente a su naturaleza los principales tipos pertenecen a los siguientes grupos:

Organoclorados. Son insecticidas, herbicidas y fungicidas aunque su principal acción es la primera. Son derivados clorados de hidrocarburos aromáticos. Su principal representante es el DDT.

Organofosforados. Insecticidas. Son derivados del fósforo con radicales orgánicos, su principal característica es su biodegradabilidad.

Carbamatos. Insecticidas, herbicidas. Son sales o esteres del ácido carbámico o uretano.

Derivados de la urea y tiourea. Todos se utilizan como herbicidas.

Compuestos heterocíclicos. De uso como herbicidas.

Compuestos inorgánicos. Acciones diversas. Muy empleadas son las sales de cobre como fungicidas.

 

Según su toxicidad la clasificación se realiza en función de su dósis letal 50 o cantidad de producto que es capaz de eliminar al 50 % de una población. Se establecen los siguientes niveles:

Supertóxicos. DL50 < 5mg/Kg

Extremadamente tóxicos. DL50 entre 5-50mg/kg

Muy tóxicos. DL50 comprendida entre 50-500 mg/kg

Moderadamente tóxicos. DL50 que oscila entre 500 - 5000mg/kg

Ligeramente tóxicos. DL50 que va de 5 - 15gr/Kg

Prácticamente no tóxicos. DL50 > 15 gr/Kg.

 

Trataremos ahora con más detenimiento alguno de los aspectos que acabamos de ver, entre ellos destacamos los siguientes:

 

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Actualizada 27/11/04