VALORACIÓN DE LAS DIFICULTADES DE LECTOESCRITURA EN NIÑOS, ADOLESCENTES Y ADULTOS


Juan Manuel Moreno Manso

y María José Rabazo Méndez

(Tomado del Monográfico Lectura y Discapacidad de la Revista Puertas a la Lectura)

1. INTRODUCCIÓN.

         A continuación presentamos una exhaustiva recopilación de pruebas para la valoración de las dificultades de lectoescritura en castellano e inglés. Creemos que es un trabajo interesante en cuanto que posibilita, de forma rápida, conocer cuáles son las pruebas existentes en este campo y qué aspectos concretos evalúan cada una de ellas.

         Realizamos una descripción y análisis de cada uno de los tests, sin introducir valoraciones críticas de los mismos, puesto que ese no es el objeto del artículo. Dominar y conocer instrumentos exploratorios se convierte en algo imprescindible para los profesionales y personas que trabajan en este sector, ya sea en el ámbito escolar o clínico.

         Nuestro objetivo es ofrecer información general y específica, así como asesoramiento y orientación a todos aquellos profesionales que ejercen su actividad en el ámbito del lenguaje (logopedas, maestros en audición y lenguaje, psicólogos, psicopedagogos, etc.), en relación a pruebas de evaluación para la valoración de problemas de lectura y escritura.

         El especialista del lenguaje puede verse abrumado por la enorme cantidad de pruebas aplicables al diagnóstico de la lectura y escritura. Intentamos ofrecer una revisión de aquellas pruebas más utilizadas en la práctica escolar y clínica, y más relevantes para su exploración.

         Consideramos imprescindible mencionar que un test no siempre es el recurso idóneo para la evaluación de un niño. En numerosas ocasiones no es fácil administrar tests a niños, ya sea por su edad (por ej.: niños de edad inferior a 3 años) o por características tales como: falta de colaboración, deficiencias físicas y/o psíquicas, etc., y en ocasiones es mejor utilizar otros procedimientos de evaluación.

         No todas las pruebas que presentamos son específicas para la evaluación de la lectura y/o la escritura. Varias son pruebas complementarias que contienen tareas que permiten evaluar algunos aspectos relativos a la lectoescritura (ortografía, redacción, dictado, comprensión lectora, etc.).

         Todas los métodos de valoración que hemos seleccionado se presentan por orden alfabético. En ellos se exponen unas características mínimas como son: autor, fecha de publicación, edad de aplicación y un resumen de las áreas funcionales que evalúa y su principal utilidad.

2. ESCALAS, TESTS Y PRUEBAS ESTANDARIZADAS.

         Aphasia Screening Test (Whurr, 1974). Es una prueba de uso clínico y de aplicación individual que ha sido diseñada para la evaluación de pacientes adultos que han sufrido algún daño cerebral, con afectación grave o moderada de la comunicación. Es un test breve de screening que sirve para identificar dificultades en el lenguaje del sujeto: comprensión, expresión, lectura, escritura, etc.

         Batería de evaluación de Kaufman para niños (K-ABC) (Kaufman y Kaufman, 1982). Esta prueba de uso individual proporciona una medida de la inteligencia y del conocimiento (el estilo individual de resolver problemas y de procesar información). Es una batería de 16 test, que están agrupados en cuatro áreas globales de funcionamiento: escala de procesamiento secuencial, escala de procesamiento simultáneo, escala de procesamiento mental compuesto (secuencial + simultáneo) y escala de conocimientos. La edad de aplicación es de 2 años y medio a 12 años y medio. Permite la exploración de aspectos tales como: denominación, reconocimiento, lectura, comprensión lectora, vocabulario, expresión, ritmo, repetición, memoria visual y espacial, memoria secuencial visual, aritmética, nociones abstractas, percepción y atención.

         Batería de Evaluación de la Lectura Nivel I y II  (BEL) (López-Higes, Mayoral y Villoria, 2002). Es una prueba de uso escolar que ha sido diseñada para la evaluación de la lectura. Nos permite llevar a cabo un análisis cualitativo y cuantitativo de los distintos componentes y/o procesos implicados en la habilidad lectora de niños de 2º y 3º Ciclo de Educación Primaria. Esta batería explora los procesos perceptivos, el nivel léxico, el procesador sintáctico y el procesador semántico. Permite la detección primaria de niños con alteraciones o retrasos en la lectura a partir de la edad crítica de 7 años, la identificación del/os componente/s que no funcionan adecuadamente (para poder diseñar estrategias de intervención individualizadas) y establecer el nivel lector infantil según el ciclo en el que se encuentra. Contiene pruebas de: memoria a corto plazo, lectura, deletreo, decisión léxica, reglas ortográficas, emparejamiento palabra-dibujo, morfología de las palabras, relaciones semánticas, comprensión de oraciones y texto, etc.

         Batería de Pruebas del Lenguaje. Fin de Ciclo Inicial (Bartolomé y cols., 1985). Es una prueba de uso escolar, de aplicación colectiva a partir de los 7-8 años de edad, que ha sido diseñada para evaluar tanto el aspecto comprensivo como expresivo del lenguaje oral y escrito.

         Batería Evaluadora de las Habilidades Necesarias para el Aprendizaje de la Lectura y Escritura (BENHALE) (Mora Mérida, 1999). Con esta batería podemos llevar a cabo una estimación del nivel alcanzado en las habilidades necesarias para el aprendizaje de la lectura y de la escritura, a través de las siguientes pruebas: lateralidad, coordinación visomotora, memoria motora, percepción y discriminación visual, vocabulario, articulación, percepción y discriminación auditiva, estructuración espacio-temporal, memoria visual inmediata y memoria auditiva lógica inmediata. Va dirigida a niños con edades comprendidas entre los 5 y los 6 años. Niños que cursan Educación Infantil ó Primer Ciclo de Educación Primaria.

         Batería Neuropsicológica de Halstead Reitan (Halstead, 1947; Reitan, 1975). Es una batería clínica de aplicación individual para la exploración psiconeurológica de sujetos de más de 15 años. Está compuesta por varias pruebas: test de categorías, test de ejecución táctil, test de ritmo de Seashore, test de percepción de palabras sin sentido, test de golpeteo, test de afasia Indiana-Reitan, examen senso-perceptivo, dominancia lateral y test de trazado. Nos permite evaluar aspectos tales como: capacidad abstracción, coordinación y rapidez motriz, expresión, lectura, escritura, comprensión, cálculo, lateralidad, memoria, percepción, ritmo, atención, etc.

         Batería Neuropsicológica de Halstead Reitan para niños (Reitan, 1955). Es una adaptación de la batería neuropsicológica de Halstead-Reitan a la población infantil. Es una prueba clínica de aplicación individual a niños de edades comprendidas entre los 5 y 15 años, para la exploración neuropsicológica infantil. Contiene varias pruebas: test de categorías, test de ejecución táctil, test de golpeteo, test de marcha, test de figuras de color, test de figuras progresivas, test de asociación de figuras, Target-tes, ensamblaje-V, discriminación de afasia y examen senso-perceptivo. Valora aspectos tales como: coordinación y rapidez motriz, percepción (visual, táctil y auditiva) lateralidad, integración del esquema corporal, lectura, organización espacial, expresión, comprensión, capacidad de abstracción, atención, copia, etc.

         Batería para el diagnóstico de las dificultades lectoras en el Ciclo Inicial de EGB (Pérez González, 1981). Es una prueba de aplicación escolar colectiva diseñada para la exploración de las dificultades lectoras en niños de 6 a 8 años.  Es una batería específica para la evaluación del componente lector.

         Batería predictiva (INIZAN) (Inizan, 1989). Esta prueba ha sido diseñada para evaluar la capacidad para el aprendizaje de la lectura, determinar el momento óptimo para iniciar este aprendizaje y proporcionar una estimación del tiempo que requerirá el llegar a leer. Va dirigido a niños de 5 a 7 años y su aplicación es preferentemente, individual. La Batería está formada por 12 pruebas, algunas utilizadas anteriormente por L. Filho. Consta de dos formas: la batería predictiva  (destinada a evaluar la aptitud del niño para la lectura, a través de pruebas de organización temporo-espacial y de lenguaje) y la batería de lectura (destinada a explorar los resultados de la enseñanza recibida, a través de pruebas de lectura de palabras familiares y extrañas, dictado de palabras familiares y comprensión de lectura silenciosa).

         Communicative Abilities in Daily Living (CADL) (Holland, 1980). Esta prueba clínica de uso individual, ha sido diseñada para la evaluación de pacientes afásicos adultos. Concretamente, la funcionalidad comunicativa de estos sujetos. Contiene pruebas que evalúan la expresión, comprensión, lectura, escritura y la capacidad de cálculo del sujeto.

         Cuestionario de Conners (Díaz Atienza). Esta prueba clínica de uso individual, ha sido diseñada para la exploración e intervención de los trastornos específicos del desarrollo (lenguaje oral y escrito, habilidades sociales en lecto-escritura, cálculo...) y de los trastornos por déficit atencional con hiperactividad. Va dirigida a niños de 3 a 12 años (2 tipos: de 3 a 5 años y de 6 a 12 años).

         Diagnóstico Neuropsicológico de Luria-Christensen (Luria, 1974; Christensen, 1978). Esta prueba de aplicación individual, de uso clínico y escolar, ha sido diseñada para hacer una evaluación neuropsicológica profunda. Con ella se realiza un examen cualitativo de las funciones corticales superiores (déficits funcionales). La prueba va dirigida a sujetos a partir de los 7 años de edad. Explora nueve funciones (a través de 19 subtest): funciones motoras, organización acústica motora, funciones cutáneo-cinestésicas, visuales superiores, lenguaje receptivo-expresivo, lectura y escritura, destreza aritmética, procesos mnésicos e intelectuales.

         Dislexias y Disgrafías (teoría, formas clínicas y exploración) (Roch Lecours, Peña-Casanova y Diéguez-Vide, 1998). Esta prueba clínica de uso individual permite evaluar de manera cuantitativa y cualitativa los errores en lectoescritura (paralexias y paragrafías) y caracterizar ese déficit gracias a la interpretación de las puntuaciones obtenidas en las distintas pruebas. Contiene dos apartados de lectura y uno de escritura: Lectura I (lectura en voz alta, denominación de letras y comprensión lectora); Lectura II (registro alfabético de entrada, proceso de segmentación y de registro grafosilábico de entrada, proceso de conversión, léxico logográfico de entrada, etc.); Escritura (escritura al dictado, dictado de letras, comprensión oral, registro alfabético de salida, proceso de conversión fonografosilábico, etc.).

         Estimación del Vocabulario (EVOCA) (Suárez, Seisdedos y Meara, 1998). Con esta prueba de uso escolar podemos estimar el número de palabras (vocablos) que conocen los escolares de unas 20.000 entradas léxicas del Diccionario Escolar Etimológico. Va dirigida a escolares de 8 a 16 años que no tengan dificultades de lectura, y su aplicación es individual y colectiva. El test cuenta con dos baterías de 5 pruebas cada una, con un total de 60 palabras cada prueba, de las que 40 son palabras existentes en el diccionario y 20 son palabras imaginarias o pseudopalabras. El niño debe señalar cuáles son las palabras que comprende, es decir, los términos que considera que son palabras. El EVOCA exige conocimiento semántico, lectura, comprensión lectora, percepción espacial y atención.

         Evaluación de la Comprensión Lectora (ECL-1) (De la Cruz, 1999). Esta prueba de uso escolar, es un primer nivel de comprensión lectora en el que se evalúa el conocimiento del significado de las palabras, de sinónimos sencillos y la comprensión de alguna definición. Esta prueba también evalúa la rapidez en la respuesta, de ahí que exista un tiempo límite para las mismas. La aplicación es individual o colectiva y va dirigida a niños de 7 a 9 años (2º y 3º de Educación Primaria). La prueba está formada por 17 elementos. Incluye 5 textos sencillos, presentados de forma destacada dentro de unos recuadros, que el niño debe leer, y una serie de preguntas con cuatro opciones de respuesta entre las que tiene que elegir la correcta.

         Evaluación de la Comprensión Lectora (ECL-2) (De la Cruz, 1999). Esta prueba de uso escolar, valora el conocimiento de antónimos, sinónimos, significado de palabras y significado de frases en sentido literal y en sentido figurado. La aplicación es individual o colectiva y va dirigida a niños de 9 a 16 años (de 3º de Educación Primaria a E.S.O.). La prueba contiene 27 elementos. Incluye textos de mayor dificultad que los del ECL-1.

         Evaluación de los Procesos Lectores (PROLEC) (Cuetos, Rodríguez y Ruano, 2000). Esta prueba de aplicación individual, evalúa la capacidad lectora y los procesos que intervienen en la lectura en niños de 6 a 9 años y en niños mayores con problemas de lectura. Está formada por 10 pruebas que se agrupan en cuatro bloques: identificación de letras (nombre o sonido de las letras e igual-diferente en palabras y pseudopalabras), procesos léxicos (decisión léxica, lectura de palabras, lectura de pseudopalabras y lectura de palabras y pseudopalabras), procesos sintácticos (estructuras gramaticales y signos de puntuación) y procesos semánticos (comprensión de oraciones y textos).

         Evaluación de los Procesos Lectores en Alumnos de Tercer Ciclo de Primaria y Secundaria (PROLEC-SE) (Ramos y Cuetos, 1999). Es una prueba que evalúa los principales procesos implicados en la lectura: léxicos, sintácticos y semánticos. La finalidad es determinar las causas por las que algunos escolares de 10 a 16 años (5º y 6º de Educación Primaria, y 1º, 2º, 3º y 4º de E.S.O.) no consiguen convertirse en buenos lectores. La batería consta de 6 tareas que se agrupan en tres bloques, correspondientes a los principales procesos que componen la lectura: procesos léxicos (lectura de palabras y pseudopalabras), procesos sintácticos (emparejamiento dibujo-oración y signos de puntuación) y procesos semánticos (comprensión de textos y estructura de un texto).

         Examining For Aphasia (EFA-3) (Eisenson, 1954). Es una prueba neuropsicológica clásica para la exploración de la afasia y déficits complementarios en niños y adultos. Explora las dificultades del sujeto a nivel de comprensión, expresión, repetición, denominación, lectura, escritura, reconocimiento, calculo, copia, lenguaje espontáneo y fluidez.

         Exploración de las Dificultades Individuales de Lectura (EDIL-1) (González Portal, 1992). Esta prueba de uso escolar, evalúa tres aspectos de la lectura: la exactitud, la comprensión y la velocidad lectora. También valora el nivel global de la lectura. Va dirigida a niños de 6 – 7 años y a niños con dificultad en la lectura. Su aplicación es individual, aunque contiene algunas partes que pueden ser administradas colectivamente. Se compone de tres partes: la parte A, mide la exactitud lectora (la fidelidad en la reproducción fonética de grafemas, es decir, la traducción de estímulos visuales a sus equivalentes fonéticos); la parte B, mide la comprensión lectora (asociación imagen – palabra, comprensión de órdenes escritas sin imagen de referencia, comprensión de frases y comprensión de un texto); la parte C, mide la velocidad lectora (tasa de palabras que el sujeto lee en un tiempo determinado).

         Exploración y diagnóstico diferencial en Afasias (Borregón Sanz y González Calvo, 2000). Es una prueba que sirve tanto para el diagnóstico de afasias como para la posterior intervención terapéutica. Aunque es una prueba para el examen de la afasia en adultos, metodológicamente puede aplicarse con discretas restricciones para el examen del sujeto con afasia infantil y del niño o adulto con disfasia en secuela. La prueba permite una evaluación cualitativa y cuantitativa del cuadro afásico, de las funciones lingüísticas mermadas y conservadas. Los módulos o sistemas sometidos a observación (a través de diversas tareas) son los siguientes: comunicación, copia (Co), cálculo, comprensión auditiva (A), comprensión lectora (silente) (CL), tareas no verbales (NV), automatismos, repetición (R), dictado (D), expresión lectora (EL), expresión oral (O), expresión escrita (E), registro de la fluencia o no fluencia y la eficacia comunicativa con los términos sí – no.

         Lectura Oral (García Hoz, 1971). Es una prueba de aplicación individual que ha sido diseñada para la exploración de la lectura en niños de 6 a 12 años. Su uso es escolar y clínico.

         Lectura Silenciosa (Fernández Huerta, 1971). Es una prueba de uso individual o colectivo, que ha sido diseñada para la exploración de la lectura silenciosa en niños de 9 a 14 años. Su uso es escolar y clínico. También permite evaluar el nivel de comprensión lectora del niño.

         Método Informatizado de Lectura (MIL) (Cuetos, 2000). Esta prueba de aplicación individual mide la solución de problemas que dificultan el aprendizaje, la conciencia del fonema y la arbitraria relación grafema-fonema. Cada letra deriva de un dibujo cuyo nombre comienza por el sonido que corresponde a la letra (p. ej.: la “d” del dibujo de un dedo). Permite conocer con qué letras específicas tiene dificultades un niño determinado (aparecen todas las letras juntas y cada vez que se pulsa el icono Escuchar Letra, se oye un fonema para que el niño señale con el ratón el grafema que le corresponde).

         Mini Examen Cognoscitivo (Lobo, Ezquerra, Gómez y Seva, 1979). Es una prueba de aplicación individual y de uso en adultos, indicada para la detección de deterioro cognitivo. Explora aspectos tales como: memoria inmediata y diferida, expresión, orientación temporo-espacial, atención, cálculo, concentración, denominación, lectura, escritura, comprensión lectora y auditiva, copia (praxias construtivas) y repetición.

         Mini-Mental State Examination (MMSE) (Folstein, Folstein, McHugh y Fanjiang, 1975). Es una prueba neuropsicológica de rastreo, muy útil para la estimación del grado de deterioro cognitivo. Su aplicación es individual, y va dirigida a adultos. Explora aspectos tales como: memoria inmediata y diferida, expresión, orientación temporo-espacial, atención, cálculo, concentración, denominación, lectura, escritura, comprensión lectora y auditiva, copia (praxias construtivas) y repetición.

         Neurosensory Centre Comprehensive Examination for Aphasia (Spreen y Benton, 1991). Es una prueba de aplicación individual que explora el lenguaje en pacientes afásicos adultos, en sujetos con daño cerebral, en adultos normales y en  niños de 6 a 13 años. Evalúa aspectos tales como: expresión, comprensión, lectura, escritura y memoria.

         Programa Integrado de Exploración Neuropsicológica (PIENB). Test de Barcelona (Peña-Casanova, 1991). Esta prueba de aplicación individual se utiliza para realizar una valoración neuropsicológica general en sujetos a partir de los 20 años. Es un instrumento basado en los planteamientos de Luria. Permite la evaluación de las principales áreas de la neurología del comportamiento y de la neuropsicología. Dispone de estudios normativos para cinco grandes grupos de edad y escolaridad. Se compone de 42 subtest que evalúan distintos aspectos: lenguaje espontáneo, fluidez, expresión, comprensión lectora (discriminación y extracción semántica de una lectura), lectura – verbalización (identificación de alexias mediante la lectura en voz alta de letras, números, logotomas, palabras, frases y texto), dictado (de letras, números, logotomas, palabras y frases), escritura espontánea (extracción léxica a partir de imágenes), prosodia, orientación, denominación, reconocimiento, repetición, atención, etc.

         Prueba de Articulación de Fonemas (PAF) (Vallés Arándiga, 1995). Esta prueba evalúa la existencia de alteraciones dislálicas en la población infantil. Su aplicación es individual, y va dirigida a niños de 5 a 8 años, incluso en edades superiores a niños que presentan problemas de pronunciación. Explora numerosos aspectos que intervienen en el proceso articulatorio: respiración, capacidad de soplo, habilidad buco-linguo-labial, ritmo, discriminación auditiva y fonética, articulación de fonemas, lenguaje espontáneo, lectura y escritura. Evalúa los defectos articulatorios reflejados en el proceso lector y en la escritura.

         Prueba de Comprensión Lectora (Lázaro Martínez, 1999). Esta prueba de aplicación individual o colectiva ha sido diseñada para evaluar el nivel de comprensión lectora a partir de los 8 años de edad (3º de Educación Primaria). Asimismo, permite la especificación del tipo de comprensión lectora, la forma de expresión, el ritmo y la percepción lectora. Es una prueba de uso escolar que permite hacer una doble interpretación de los resultados (cualitativa y cuantitativa). Contiene 18 textos de estructura diversa en los que se tiene en cuenta la intención del autor de cada texto (describir, expresión afectiva, segunda intención, exponer), la forma de expresión (narración, diálogo, enunciación), el ritmo de expresión (verso o prosa) y la forma de percepción (global, ideas secundarias, sentido indirecto, vocabulario). Cada texto se acompaña de varias preguntas a las que el niño debe contestar, inmediatamente después de la lectura, señalando entre varias alternativas la opción que considera más adecuada.

         Prueba de Comprensión Lectora de Complejidad Lingüística Progresiva (CLP) (Alliende, Condemarin y Milicic, 1991). Es una prueba de aplicación individual o colectiva, diseñada para la evaluación de la comprensión lectora.

         Prueba de Conocimientos sobre el Lenguaje Escrito (CLE) (Ortiz y Jiménez, 1993). Es una prueba de aplicación individual o colectiva, que valora doce factores indicativos del grado en que el niño posee los conceptos que están en la base del aprendizaje de la lectura y escritura y la capacidad de reconocer su utilidad y características.

         Prueba de Evaluación del Retraso en Lectura (PEREL) (Maldonado, Sebastián y Soto, 1992). Es una prueba de aplicación individual que ha sido diseñada para la identificación de niños con problemas en el aprendizaje de la lectura. Va dirigida a niños de 1º, 2º y 3º de Educación Primaria (según el trimestre escolar).

         Prueba de Head (Head). Esta prueba ha sido diseñada para la exploración en niños de la comprensión, expresión, posibilidades de escritura con referencia a objetos comunes, nociones de tiempo, espacio y desorientación derecha e izquierda.

         Prueba de lenguaje (Parson). Es una prueba que ha sido diseñada para la evaluación del lenguaje (oral y escrito) tanto a nivel expresivo como comprensivo en niños. Consta de 7 subtest: tacto, ecoico, intraverbal, gesto ecoico, comprensión, gesto intraverbal y petición.

         Pruebas de Comprensión Lectora (CLT). Procedimiento “CLOZE”  (Suárez y Meara, 1999). Esta prueba de aplicación individual o colectiva, sirve para la evaluación de la comprensión lectora. El niño debe incorporar ciertas palabras que faltan en varios textos. Se puede usar también para hacer una estimación rápida de la competencia lingüística general de español, sobre todo como segunda lengua. Su uso es escolar y clínico, y va dirigido a niños de 11 a 14 años, tanto monolingües como bilingües (español-inglés). El CLT, se compone de dos pruebas (A y B). En la prueba A, al niño se le presentan cuatro textos, con espacios en blanco. La tarea consiste en que rellene los espacios en blanco con la palabra correspondiente. En la prueba B, al niño se le presenta un único texto con espacios en blanco (tomado de la novela de Gabriel García Márquez: El coronel no tiene quien le escriba (1958)), que al igual que en la prueba A, debe completar.

         Pruebas de Lectura. Niveles 1 y 2 (De la Cruz, 2002). Estas pruebas de aplicación individual o colectivas han sido diseñadas para evaluar los conocimientos y la aptitud para la lectura del niño. Consta de dos niveles: Nivel 1 (5-6 años, 3º Educación Infantil y 1º Educación Primaria, que tengan conocimientos de lectura); Nivel 2 (7-8 años, 2º Educación Primaria). Para la elaboración de las pruebas se tuvieron en cuenta aquellos factores que tiene mayor influencia en el aprendizaje de la lectura: el lenguaje oral, el conocimiento de vocabulario, la orientación espacio-temporal, el conocimiento de su esquema corporal y la función simbólica. Asimismo, se incluyeron elementos para la detección de los errores más comunes en niños con problemas lectores: confusión de sonidos, rotación de letras, inversiones, sustituciones, omisiones, agregados, contaminaciones y disociaciones. Las pruebas se dividen en tres partes: primera parte (comprensión auditiva), segunda parte (compresión visual) y tercera parte (discriminación visual).

         Pruebas de Lenguaje del Ciclo Medio (Fernández Pózar, 1985). Es una prueba de aplicación individual y colectiva diseñada para la exploración del lenguaje en escolares de 8 a 11 años.

         Pruebas Diagnósticas de Lectura, 1º de E.G.B. (Cabrera, 1985). Es una prueba de aplicación colectiva diseñada para la evaluación de diferentes componentes de la lectura en escolares de 5-6 años (1º de Educación Primaria).

         Reversal Test (Edfeldt, 1955; Villega, 1986). Es una prueba de aplicación individual y colectiva que mide la madurez en la lectoescritura. Intenta apreciar en el momento en que el niño aborda el aprendizaje de la lectura, si el niño posee la madurez requerida para este aprendizaje. Es un test de pronóstico o predicción del éxito en el aprendizaje de la lectura. Va dirigida a niños de 6 años en adelante, y su uso es escolar y clínico. La prueba consta de 84 cuadros. Cada uno de estos cuadros contiene 2 figuras (dibujos). El niño debe tachar con una cruz aquellos cuadros que contienen figuras (dibujos) que no son iguales.

         Técnica de Goldstein (Goldstein). Esta prueba de aplicación individual ha sido diseñada para la evaluación de las capacidades generales del sujeto, el lenguaje (expresivo, comprensivo, lectura y escritura), el cálculo y sentido musical, la mímica, la orientación temporo-espacial, el nivel intelectual, el lenguaje interior, las praxias y las taxias (coordinación estática y dinámica).

         Técnica de Milizen (Milizen). Esta prueba va dirigida a niños y adultos, siendo su uso escolar y clínico. Explora aspectos tales como: comprensión auditiva y lectora, expresión oral, escritura, repetición, lectura, lenguaje espontáneo, vocabulario, fluidez, cálculo y la capacidad reconocimiento visual, táctil y auditivo.

         Test A.B.C. (Filho, 1937). Es una prueba dirigida a niños entre 7 y 12 años, que mide la madurez del niño para el aprendizaje de la lectura y escritura. Se compone de los siguientes subtest: coordinación visomotriz, memoria inmediata, memoria motriz, memoria auditiva, memoria lógica, pronunciación, coordinación motora y atención y fatigabilidad. Filho, intentó aislar los componentes que son necesarios para la adquisición de la lectura, y medir qué peso tiene cada uno de ellos en la misma. Se parte del supuesto de que el aprendizaje de la lectura y la escritura dependen de un proceso de maduración general.

         Test de Análisis de la Lectoescritura (TALE) (Toro y Cervera, 1980). Es una prueba  de aplicación individual destinada a determinar los niveles generales y las características específicas de la lectura y escritura de cualquier niño en un momento dado del proceso de adquisición de tales conductas. Va dirigido a niños de 6 a 10 años y niños de lectoescritura insuficiente o anómala. El TALE consta de dos subtest: lectura (lectura de letras, sílabas, palabras y textos, y comprensión lectora) y escritura (copia, dictado y escritura espontánea).

         Test de Aptitudes Diferenciales 5 (DAT-5) (Bennett, Seashore y Wesman, 2000). Contiene dos formas: Forma 1 (1° - 4° de E. S. O.) y Forma 2 (Cursos superiores y Adultos). Es una revisión del DAT para adecuarse a las necesidades actuales y con baremos nuevos, y esta integrada para la evaluación de 7 aptitudes intelectuales básicas: razonamiento verbal, numérico, abstracto, aptitud espacial, comprensión mecánica, atención y dotes perceptivas y ortografía (nueva).

         Test de Boston para el diagnóstico de la Afasia (Goodglass y Kaplan, 1996). Es una prueba clínica dirigida a adultos, que tiene 3 objetivos generales: diagnosticar la presencia y el tipo de cuadro afásico que presenta el paciente, dando lugar a inferencias sobre la localización cerebral, evaluar el nivel de rendimiento a lo largo de un amplio rango, tanto para la determinación inicial como para la detección del cambio en el tiempo y evaluar globalmente las dificultades y posibilidades del paciente en todas las áreas del lenguaje (lectura, escritura, comprensión auditiva y lectora, expresión oral, lenguaje espontáneo, articulación, fluidez, denominación, repetición, etc.), como guía para el tratamiento.

         Test de colores y palabras (STROOP) (Golden, 1975; Adaptación española: Dpto. I+D TEA Ediciones, 1994). Esta prueba de aplicación preferentemente individual, se utiliza para la detección de problemas neurológicos y cerebrales y evaluación de la interferencia. Va dirigida a sujetos a partir de los 7 años y mide la capacidad del sujeto para separar los estímulos de nombrar colores y palabras. Exige en el sujeto velocidad de lectura, identificación de colores, flexibilidad cognitiva, atención y discriminación.

         Test de Dictado Entender y Hablar (Monfort, Navarro y Ximénez, 1984). Es una prueba que ha sido diseñada para la evaluación de los niveles de dictado en los cursos iniciales de la EGB, y para la exploración de la evolución del aprendizaje de los niños. La prueba consiste en un dictado clásico de 6 frases elaborado empíricamente a lo largo de varios años de empleo en un colegio de EGB. El contenido de las frases se seleccionó en función de la dificultad de transcripción fonéntica.

         Test de dominancia lateral (Harris). Es un prueba que explora la dominancia lateral del niño, a partir de los seis años, en mano, pie y ojo. Es muy útil para evaluar personas con alteraciones en lectura, ortografía y escritura.

         Test de Escritura para el Ciclo Inicial (TECI) (Santibáñez y cols., 1989). Es una prueba aplicable a niños de 6 a 8 años. Se utiliza para evaluar las dificultades de aprendizaje de la escritura, el nivel de caligrafía y ortografía y la composición en Educación Primaria.

         Test de Evaluación Rápida de las Funciones Cognoscitivas (ERFC) (Gil y cols., 1986). Es una versión ampliada del BEC (Evaluación Cognoscitiva Breve). El test sirve para la evaluación rápida de las funciones cognoscitivas del sujeto. Constituye un miniexamen neuropsicológico. Va dirigida a adultos y su aplicación es individual. Consta de pruebas dirigidas a la exploración de la expresión, comprensión lectora y auditiva, lectura, escritura, copia, orientación temporo-espacial, atención, memoria, cálculo, etc.

         Test de Homogeneidad y Preferencia Lateral (HPL) (Gómez y Ortega, 1994). Esta prueba ha sido diseñada para evaluar la dominancia lateral (mano-ojo-pie) según los mismos principios que el test de dominancia lateral de Harris. Es un test muy útil para evaluar a personas con dificultades en el lenguaje oral o escrito, en la motricidad, en la orientación espacial, etc. Va dirigido a niños de 4 a 10 años, y su aplicación es individual.

         Test de lectura (Pérez González, 1980). Es una prueba dirigida a niños, que ha sido diseñada para la evaluación de la lectura, su exactitud, velocidad y comprensión lectora.

         Test Grafométrico (Perron y Coumes, 1983). Es una prueba que se utiliza para medir la escritura en niños de 6 a 7 años (precaligráfica), de 7 a 9 años (caligráfica) y a partir de los 10 años (postcaligráfica). Según estos autores la escritura sólo es posible si existe cierto nivel de organización de la motricidad fina. Por tanto, la escritura puede medirse a través de factores madurativos y de la formación escolar recibida.

         Test para el examen de la Afasia (Ducarne, 1977). Es una prueba que sirve para valoración de las distintas modalidades del lenguaje en sujetos (niños y adultos) con problemas de afasia. Evalúa aspectos tales como: perseveración, pérdida de elementos lingüísticos, defectos de evocación, alteraciones fonéticas y semánticas, disintaxis, reducciones y problemas de articulación.

         Valoración Centesimal (Mena, 1970). Es una prueba que ha sido elaborada para la exploración del lenguaje a nivel expresivo y comprensivo en niños. Explora los siguientes aspectos: comprensión, expresión, escritura, canto, tono, ritmo, intensidad, duración de fonación, fatiga vocal, articulación, lenguaje mímico y cálculo.

         Woodcock Language Proficiency Battery – Revised (WLPB-R) (Woodcock y Muñoz-Sandoval). Es una prueba que ha sido diseñada para la exploración de las habilidades lingüísticas en niños y adultos (de 2 a 90 años). Consta de 13 pruebas agrupadas en 3 áreas: Área de lenguaje oral, de lectura y de lenguaje escrito.

         Otras pruebas para la exploración de la escritura son las siguientes: la Batería pedagógica Nº 3 (BP-3) Evaluación de la lengua castellana en el Ciclo Medio (Fernández Pózar, 1983, 1988); el Test de control de la evaluación del aprendizaje de la lectoescritura (CEAL) (Huerta y Matamala, 1992); la prueba para el Diagnóstico ortográfico (Pérez González, 1980); la prueba para el Diagnóstico y tratamiento de las dificultades ortográficas en el CI de la EGB y en el CM (Cañado y Pérez, 1988); la prueba para la Enseñanza y valoración de la composición escrita (Ferreres, 1984); la Escala de escritura (Ajuriaguerra, 1973), la Escala de escritura (Fernández Huerta, 1971), la prueba para la Evaluación de la redacción (Iglesias, 1977), la prueba para la Evaluación y recuperación de la composición escrita (Pérez González, 1976), el Manual de evaluación y desarrollo de las funciones básicas para el aprendizaje escolar (Condemarin, Chadwick y Milicic, 1985); la prueba de Ortografía 2 (O-2) (Seisdedos, 1980); y el Test de habilidades grafomotora (THG) (García y León, 1989).

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