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Cáceres, Ciudad Patrimonio de la Humanidad y
candidata a la Capitalidad Europea de la Cultura en el 2016,
15 de enero de 2005
Queridos congresistas:
Como presidente del VIII Congreso Nacional de Paleopatología, me dirijo a todos vosotros con afán de servicio
y con una enorme ilusión para presentaros gran parte del fruto de nuestro trabajo materializado en la
consecución del programa oficial del Congreso, y animaros también a que participéis en el mismo, no sin antes,
felicitar a los organizadores del VII Congreso Nacional de la A.E.P. celebrado en Mahón (Mallorca) por la labor
desarrollada y agradecer a los miembros de la Asociación Española de Paleopatología, la confianza depositada en
la candidatura de Cáceres, avalada por el Vicerrectorado de Coordinación y Relaciones Institucionales de la
Universidad de Extremadura.
A lo largo del periodo de organización y después de un profundo y debatido análisis, llegamos a la conclusión
de que es nuestro deseo que este VIII Congreso se convierta en un actividad científico-académica muy abierta y
divulgativa, pero eso sí, sin renunciar al rigor científico que caracteriza a nuestra Asociación. En este
sentido, estamos convencidos de la multidisciplinariedad de los estudios paleopatológicos y de la importancia
de la contextualización, no en vano, el lema elegido para el evento lleva por título: “Enfermedad, muerte y
cultura en las sociedades del pasado. Importancia de la contextualización en los estudios paleopatológicos”.
Pero, ¿por qué este lema? Para aquellos que os acercáis por primera vez al estudio de los estados de salud y
enfermedad de las poblaciones del pasado, os diré que la Paleopatología investiga, con métodos experimentales,
los orígenes y la evolución de las enfermedades en los seres vivos, desde los más primitivos hasta el ser
humano, empleando para ello numerosas especialidades como ayuda al diagnóstico y recibiendo numerosas
lanzaderas de otras áreas de conocimiento o disciplinas como la Antropología Física (Código UNESCO), de la que
forma parte junto con la Antropología Médica, la Anatomía humana y comparada, la Medicina y sus especialidades
(Para la mayoría de los autores la Paleopatología sería una de ellas), la Arqueología, la Historia Social,
Historia de la Medicina, Antropología Social y Cultural, Biología, Geología y en general cualquier Ciencia que
contribuya a reconstruir la vida en el pasado y la enfermedad como parte inherente.
Para López Piñero (2002), la investigación paleopatológica ha demostrado que la enfermedad ha aparecido
simultáneamente con la vida en todos sus niveles y órdenes. Podríamos decir que las enfermedades han sido
siempre fenómenos inseparables de la propia existencia de los seres vivos, pero las enfermedades, tal como las
conocemos hoy son meras fases históricas y evolutivas de trayectorias condicionadas por factores ecológicos e
inmunológicos, mutaciones, microevoluciones, un ejemplo lo tenemos en la sífilis.
Marcel Sendrail (1983), postula que las enfermedades contribuyen a la definición de una cultura. En este sentido
podríamos decir que cada siglo tiene un estilo patológico propio, por ejemplo: Edad media: época de los grandes
males colectivos, grandes pandemias, época de las pestes; Renacimiento: invasión del treponema traído del nuevo
mundo; Ilustración: las clases acomodadas son víctimas de las enfermedades de apoplejía, obesidad y la gota;
Romanticismo: una enfermedad contribuye a exaltar las sensibilidades, la tuberculosis.
Sendrail defiende la interdependencia entre las enfermedades y las condiciones generales de la civilización,
postulando que cada civilización o cultura se crea una patología que le es propia y que depende de múltiples
factores como la estructura familiar (polígama o patriarcal), las instituciones pedagógicas, su régimen
(aristocrático o plebeyo), la moral (estricta o severa), la filosofía y la religión, el sentido que otorguen a
la muerte, su modo de concebir el cuerpo: (Deformidades y mutilaciones, por ejemplo), la sexualidad, la economía
de subsistencia y las prácticas culturales: Ritos, Canibalismo, etc.
Investigadores de la talla de Thomas McKeown (1990), van ha conceder más importancia a la interacción entre las
condiciones de vida - basadas en la estructura social y los medios de subsistencia- el crecimiento demográfico
y la salud. Sin embargo autores como Campillo (1998), nos señalan que los factores que más influyeron sobre las
enfermedades están relacionados con el entorno físico, es decir, los cambios en los hábitos dietéticos, el
papel de la trashumancia frente a sedentarismo, la convivencia con los animales domésticos (Domesticación) el
aumento del comercio, el tipo de vivienda y ubicación de los poblados e incluso los cambios climatológicos.
Así pues, en base a estos planteamientos hemos considerado conveniente adoptar una nueva perspectiva más
abierta e integradora y abordar el Congreso desde la importancia de la contextualización en los estudios
paleopatológicos siguiendo para ello un orden cronológico, histórico y cultural donde podamos finalmente
contemplar los tipos de enfermedad y su evolución desde distintos enfoques como por ejemplo los sistemas de
subsistencia (Recolección y carroñeo; caza y recolección; Agricultura; Industria), la vida cotidiana de las
sociedades y en definitiva la cultura que marca o define los estados de salud y enfermedad de cada época.
Finalmente, en base a esta clara pluridisciplinariedad de los estudios paleopatológicos, queremos invitar de
forma especial, a todos aquellos investigadores y curiosos que sienten una gran motivación por el estudio de la
reconstrucción de las formas de vida de las sociedades del pasado y animarles, para que desde su área de
conocimiento, puedan aportar su granito de arena a esta interesantísima especialidad llamada PALEPATOLOGÍA y al
mismo tiempo contribuir a dar luz a sus múltiples sombras.
Francisco Javier Barca Durán
Presidente del VIII Congreso Nacional de Paleopatología
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