Edafología. Ciencias Ambientales

Lección 6. El suelo como hábitat. Microorganismos del suelo. Actinomicetos.

En cierto modo, constituyen un grupo mal definido de microorganismos que, aunque son unánimemente clasificados dentro de los Esquizomicetos formando el orden Actinomicetales, en general son estudiados separadamente por sus características especiales. La nota peculiar más destacable es su capacidad para formar agregados filiformes, parecidos a las hifas fúngicas y que tienen aproximadamente una micra de espesor, formando un micelio ramificado que puede subdividirse en células bacterianas aisladas. Su cultivo en un medio líquido no produce una turbidez uniforme como en el caso de las bacterias sino que forman apelotonamientos y su crecimiento no sigue el modelo exponencial de las bacterias sino el cúbico propio de los hongos. Entre los géneros que tienen mayor interés para el estudio de la microbiología del suelo cabe citar al Nocardia, que alterna una fase vegetativa con micelio con otra representada en forma de elementos bacilares y el Streptomyces y Micromonospora, que presentan un micelio indivisible y productor de esporas.

Secreción de antibióticos en un cultivo de actinomicetes.

Los actinomicetos son numerosos y están ampliamente distribuidos no solamente en el suelo, desde su superficie hasta grandes profundidades, sino en abonos, cieno de los ríos y fondo de los lagos. En general prefieren los medios alcalinos y son predominantemente saprófitos aunque se conocen patógenos de plantas, animales domésticos e incluso humanos. Las técnicas empleadas para su investigación ecológica son múltiples y muestran que el número de formas viables no difiere mucho de unas a otras, de lo que se infiere que pueden servirse de nutrientes muy variados. El tipo de suelo, el contenido en materia orgánica y el pH modifican la población cuantitativamente. En zonas templadas, existen de 100.000 a 100 millones por gramo, siempre que el pH no baje de 5, estas cifras bajan mucho en turbas ácidas, tundra y suelos encharcados. En áreas alcalinas y secas su abundancia es espectacular, pasando del 10-50 %, normal, al 95 % de la flora total. En general prefieren zonas templadas de pastos y hierbas, luego terrenos cultivados y finalmente vírgenes. Abundan más en suelos con materia orgánica y abonados con ella. Al utilizar abonos amoniacales, que dan lugar a ácido nítrico, se elimina viabilidad a los actinomicetos, mientras que la adición de cal la incrementa. Si la humedad pasa a constituir el 85-100 % de la capacidad del suelo, los actinomicetos apenas aparecen debido a la falta de oxígeno; por el otro extremo soportan sequías y son encontrados en zonas desérticas. Su temperatura optima reside entre 28-37º C y sus estaciones anuales mas favorables son la primavera y el otoño. Se encuentran en el horizonte A, pero por efecto del arrastre de los conidios por el agua, se encuentran también a grandes profundidades y en mayores proporciones con respecto a las bacterias. En el horizonte C se obtienen aun de 100 a 100.000 colonias por gramo.

Infección de la superficie de una patata por actinomicetos.

La importancia de sus fermentaciones con formación de antibióticos ha obligado a dar un gran paso encaminado al mejor conocimiento de su fisiología, pero su papel en el suelo es aun muy poco conocido. Son poco competitivos en la adquisición de sustancias nutritivas, fundamentalmente ácidos orgánicos, azúcares, polisacáridos, lípidos, proteínas e hidrocarburos alifáticos. La celulosa es atacada muy lentamente y lo mismo el almidón, inulina y quitina, cuya hidrólisis es especialmente característica de los actinomicetos. Existen algunos oligocarbofílicos por desarrollarse en medios deficientes en carbono.

Como fuentes de nitrógeno, utilizan amoniaco, nitratos, aminoácidos, peptonas y proteínas. No asimilan el nitrógeno molecular ni producen desnitrificación. Según Waksman se pueden atribuir a estos microorganismos las siguientes funciones:

a) Descomposición de los residuos animales y vegetales con liberación de ácidos orgánicos de los compuestos carbonados y amoniaco de las sustancias nitrogenadas.

b) Participación activa en los procesos de humificación y en particular en la formación de sustancias melánicas.

c) Mineralización del humus con la consiguiente liberación de principios útiles para la nutrición de las plantas.

d) Secreción de sustancias antibióticas como estreptomicina, tetraciclina y otros, a fin de producir equilibrios genéricos o antagónicos específicos hacia los componentes de la microflora bacteriana.

e) Acción fitopatógena ejercida por algunas especies sobre plantas de interés agrícola.

Por ultimo, su propio micelio representa una interesante materia prima para la síntesis de compuestos húmicos.

Inicio    
Al Programa
A Lección 6

Actualizada 21/3/06