El suelo en Extremadura.

Lección 1. Definición de tipos.

Dentro de cada uno de los Grupos que ya hemos descrito se presentan una serie de unidades de segundo orden jerárquico que podemos designar como tipos.

Los criterios seguidos en su definición están basados en unas reglas generales que de forma esquemática podriamos reducir a las siguientes:

La presencia de características semejantes a las de otro Grupo establecido, pero que no son tan relevantes como en aquel. Lo que se conoce como "intergrados" o puntos de unión entre los Grupos; no olvidemos que el suelo es continuo.

La presencia de horizontes, propiedades o materiales de diagnóstico, adicionales a las del Grupo pero de relevante importancia.

No se deben considerar las característica relativas al clima, material original, vegetación o relieve, ni tampoco las relaciones suelo-agua como la profundidad del manto freático o el drenaje. Estas ya estan incluidas en los efectos provocados en el suelo, como puede ser su hidromorfía.

Cada calificativo, utilizado en las unidades de segundo nivel, debe estar perfectamente definido y presentar un mismo significado sea cual fuere el Grupo al que se aplica.

Solo debe utilizarse un calificativo para cada unidad, si bien pueden combinarse con indicadores de profundidad, espesor o intensidad de alguna propiedad relevante. Cuando deban utilizarse mas calificativos, en aras a una mejor comprensión de las propiedades del suelo, deben situarse tras el nombre de la unidad y entre parentesis. Por ejemplo: Ferralsol Acri-Gérico (Abrúptico y Xántico).

No deben utilizarse calificativos que supongan una redundancia, y mucho menos una contradicción.

La lista de calificativos es abierta, pero el establecimiento de nuevas unidades debe estar respaldado por la presencia de un número de suelos suficiente y convenientemente contrastada.

Para cada Grupo se establece una norma de prioridad, que debe respetarse absolutamente para evitar confusiones, pues la utilización de un calificador implica la ausencia de los que le preceden en la norma del Grupo.

 

Se establecen un total de 121 calificadores que pueden llevar un prefijo que indique su posición, intensidad o grado de desarrollo de la propiedad objeto de él. Básicamente se utilizan los términos:

Bati, Cumuli, Endo, Epi, Hiper, Hipo, Orti, Para, Proto y Tapto, cuyos significados son obvios pero que detallaremos más adelante.

A continuación se muestra la lista completa y se definen los calificativos aceptados y aplicados a más de un Grupo, pues los que solo afectan a un Grupo determinado se definiran al exponer las normas de prioridad del mismo.

Abrúptico. Expresa la presencia de un cambio textural abrupto.

Álbico. Indica la presencia de un horizonte álbico en el primer metro del suelo. En él se distinguen dos modalidades especiales:

Hiperálbico. Cuando el horizonte se inicia en los primeros 50 cm y su base está por debajo del metro.

Glosálbico. Se muestra en forma de lenguas que penetran en un horizonte árgico o nátrico.

Alcalino (Alcálico). Cuando existe un pH8.5 en los primeros 50 cm del suelo.

Álico. Si posee un horizonte árgico con una CIC24 cmolc/kg de arcilla en todo su espesor, una relación limo/arcilla<0.6 % y una saturación por Al del 50 % o superior.

Alumínico (Alúmico). El suelo presenta una saturación en Al del 50 % o más, en alguna parte del horizonte B comprendida entre 50 cm y un metro de profundidad.

Ándico. Existe un horizonte ándico en el primer metro. Se distinguen dos modalidades:

Aluándico. Cuando el contenido en sílice extraída con oxalato es menor del 0.6 % o la relación entre el Al extraído con pirofosfato y el extraído con oxalato es de 0.5 o más.

Silándico. Un contenido en sílice de 0.6 % o una relación inferior a 0.5, en las condiciones anteriores.

Antrácuico. Con un horizonte antrácuico.

Ántrico. Con muestras de influencia humana causada por la labranza.

Arénico. En la totalidad de los primeros 50 cm, la textura es arenosa-franca fina o más gruesa.

Árico. El suelo solo posee restos de horizontes de diagnostico a causa de un labrado muy profundo.

Arídico. Presenta propiedades arídicas pero sin tener un horizonte takírico o yérmico.

Calcáreo (Calcárico). Es calcáreo entre 20 y 50 cm desde la superficie.

Cálcico. Con un horizonte cálcico o concentraciones de carbonatos secundarios entre 50 cm y un metro de profundidad. Existen tres modalidades:

Hipercálcico. El horizonte cálcico tiene al menos un 50 % de equivalente en carbonato cálcico.

Hipocálcico. Solo tiene concentraciones de carbonatos secundarios en el primer metro de suelo.

Orticálcico. Tiene un horizonte cálcico en el primer metro.

Críico. Con un horizonte críico en el primer metro.

Crómico. La mayor parte del horizonte B tiene un matiz de 7.5 YR y una pureza en húmedo mayor de 4, o un matiz más rojo que 7.5 YR.

Dístrico. Una saturación en bases menor del 50 % en alguna parte situada entre 20 y 100 cm. En los Leptosoles, la condición se debe cumplir en los 5 cm situados sobre un contacto lítico. Se distinguen tres modalidades:

Epidístrico. La saturación citada se encuentra entre 20 y 50 cm.

Hiperdístrico. La saturación citada se presenta en la totalidad del suelo comprendido entre 20 y 100 cm y en alguna parte, dentro del primer metro, es inferior al 20 %.

Ortidístrico. La totalidad del suelo comprendido entre 20 y 100 cm presenta una saturación inferior al 50 %.

Dúrico. Con un horizonte dúrico en el primer metro.

Espódico. Presenta un horizonte espódico.

Esquelético. Tiene entre el 40 % y el 90 % de gravas u otros fragmentos gruesos hasta una profundidad de un metro. Se distinguen dos modalidades:

Endoesquelético. El contenido en gravas citado solo está entre 50 cm y un metro.

Epiesquelético. La condición anterior se cumple entre 20 y 50 cm.

Estágnico. Presenta propiedades estágnicas en los primeros 50 cm. Se acepta una modalidad:

Endoestágnico. Cuando las propiedades estágnicas se sitúan entre 50 y 100 cm.

Éutrico. La saturación en bases es del 50 % o superior entre 20 cm y un metro de profundidad. En los Leptosoles, esta condición se cumple en los 5 cm situados sobre un contacto lítico. Se aceptan tres modalidades:

Endoéutrico. La saturación citada se produce en la totalidad del suelo comprendido entre 50 cm y un metro.

Hiperéutrico. La saturación entre 20 cm y un metro es del 80 % o superior.

Ortiéutrico. La saturación es del 50 % o mayor entre 20 cm y un metro.

Eutrisílico. Tiene un horizonte sil-ándico y una suma de bases de 25 cmolc/kg o superior en los 30 cm superiores del suelo.

Ferrálico. Tiene propiedades ferrálicas dentro de los primeros 100 cm. Se distinguen dos modalidades, si bien solo una afecta a todos los grupos:

Hiperferrálico. Una CIC<16 cmolc/kg de arcilla en algún subhorizonte dentro del primer metro.

Férrico. Con un horizonte férrico en el primer metro. Existe una modalidad:

Hiperférrico. Una o más capas, con un espesor total de al menos 25 cm, que contienen el 40 % o más de nódulos de hierro/manganeso; todo ello en el primer metro de suelo.

Flúvico. Presencia de material flúvico dentro del primer metro.

Frágico. Con un horizonte frágico en el primer metro.

Fúlvico. Posee un horizonte fúlvico en los primeros 30 cm.

Gélico. Con permafrost en los primeros 2 metros.

Gelistágnico. Presenta una saturación con agua superficial y temporal como consecuencia de un subsuelo helado.

Gérico. Tiene propiedades géricas en algún horizonte situado en el primer metro.

Gíbsico. Dentro del primer metro, presenta una capa de más de 30 cm de espesor con un contenido en gibsita superior al 25 %.

Glácico. Dentro del primer metro, existe un horizonte con un espesor mínimo de 30 cm y un contenido del 95 % en volumen, o más, de hielo.

Gleico (Gléyico). Presenta propiedades gleicas en el primer metro de suelo. Se distinguen dos modalidades.

Endogleico. Las propiedades aparecen entre 50 y 10 cm.

Epigleico. Las propiedades aparecen en los primeros 50 cm del suelo.

Glósico. Muestra lenguas de un horizonte móllico o úmbrico dentro de un horizonte B o una saprolita que le subyazca. Aparecen dos modalidades:

Molliglósico. Cuando el horizonte es móllico.

Umbriglósico. Cuando el horizonte es úmbrico.

Háplico. No muestra ninguna característica es pecial y adicional a la del Grupo al que pertenece.

Hístico. Muestra un horizonte hístico en los primeros 40 cm del suelo. Se establecen tres modalidades:

Fibrihístico. Más de los dos tercios, del volumen del material orgánico del suelo, están constituidos por tejidos vegetales reconocibles.

Saprihístico. Menos de un sexto, del volumen del material orgánico del suelo, está constituido por tejidos vegetales reconocibles después de frotar.

Taptohístico. El horizonte hístico se encuentra enterrado a una profundidad comprendida entre 40 y 100 cm desde la superficie del suelo.

Hórtico. Tiene un horizonte hórtico con menos del 50 cm de espesor, salvo en los Antrosoles que debe ser superior.

Húmico. Más de un 1 % de C orgánico a lo largo de los primeros 50 cm. Para Ferralsoles y Nitisoles, el contenido debe ser del 1.4 % como media ponderada de los primeros 100 cm del suelo. En los Leptosoles el contenido debe ser del 2 % en los primeros 25 cm. Se dan dos modalidades:

Mollihúmico. Además de lo anterior, existe un horizonte móllico.

Umbrihúmico. Ademas de lo anterior, existe un horizonte úmbrico.

Irrágrico. Tiene un horizonte irrágrico menor de 50 cm, salvo en los Antrosoles que debe ser superior a ese espesor.

Lamélico. Presenta lamelas de iluviación de arcilla con un espesor combinado de, al menos, 15 cm y situadas en el primer metro del suelo.

Léptico. Presenta roca continua y dura entre 25 y 100 cm desde la superficie del suelo. Se distinguen dos modalidades:

Endoléptico. Cuando la roca está entre 50 y 100 cm.

Epiléptico. Cuando la roca se sitúa entre 25 y 50 cm.

Limoso (Síltico). El suelo presenta un 40 % de limo o más en algún horizonte de más de 30 cm de espesor y situado en el primer metro.

Lítico. Presenta roca continua y dura dentro de los 10 cm primeros del suelo. Se distingue una modalidad:

Paralítico. Cuando la roca está fracturada y las fisuras están separadas menos de 10 cm, de forma que permiten el paso de las raíces.

Lúvico. El suelo presenta un horizonte árgico en, cuya totalidad, la CIC es como mínimo de 24 cmol(c)/kg de arcilla y su saturación en bases del 50 % o superior hasta una profundidad de 100 cm. Se describe una modalidad solo para Arenosoles.

Magnésico. La relación Ca/Mg en el complejo de cambio es menor de uno en el primer metro de suelo.

Móllico. El suelo presenta un horizonte móllico.

Nátrico. Existe un horizonte nátrico dentro del primer metro de suelo.

Nítico. En el primer metro de suelo existe un horizonte nítico.

Ócrico. El suelo posee un horizonte ócrico. Se acepta una modalidad:

Hiperócrico. El horizonte ócrico es de color claro en seco, usualmente gris, y se vuelve más oscuro al humedecerlo; su contenido en materia orgánica es bajo, comúnmente el C orgánico < 0.4 %, su contenido en hierro relativamente bajo, la textura gruesa, signos de estructura laminar y una costra superficial fina.

Páchico (Páquico). Presenta un horizonte móllico o úmbrico de más de 50 cm de espesor.

Pétrico. Fuertemente cementado o endurecido dentro de los primero 100 cm. Se definen dos modalidades:

Endopétrico. La cementación o endurecimiento está por debajo de los 50 cm.

Epipétrico. El fenómeno sucede en los primero 50 cm.

Petrocálcico. Existe un horizonte petrocálcico en el primer metro de suelo.

Petrodúrico. Con un horizonte petrodúrico en el primer metro de suelo.

Petroyésico (Petrogípsico). Hay un horizonte petroyésico dentro de los primeros 100 cm.

Petroplíntico. En el primer metro de suelo hay un horizonte petroplíntico.

Petrosálico. Con un horizonte, de 10 cm o más de espesor, que se encuentra cementado por sales más solubles que el yeso y ubicado en el primer metro de suelo.

Plágico. Presenta un horizonte plágico de menos de 50 cm de espesor, o con más en el caso de los Antrosoles.

Plánico. Hay un horizonte eluvial que suprayace de forma abrupta a un horizonte lentamente permeable, situado en el primer metro del suelo.

Plíntico. Con un horizonte plíntico en el primer metro. Se contemplan cuatro modalidades:

Epiplíntico. El horizonte se sitúa en los primeros 50 cm.

Hiperplíntico. El horizonte presenta una lámina continua endurecida, de forma irreversible, por hierro ("ironstone").

Ortiplíntico. El horizonte plíntico presenta una capa endurecida por hierro, de forma irreversible, y de tamaño grava.

Paraplíntico. Presenta un horizonte moteado con un 10 % o más, en volumen, de nódulos de hierro que se asemeja a un horizonte plíntico pero que no se endurece de forma irreversible tras varios procesos de humedecimiento y secado.

Profóndico. El suelo presenta un horizonte árgico en el cual la distribución de arcilla es tal que su contenido no disminuye en más del 20 % del máximo, de forma relativa, dentro de los primeros 150 cm.

Ródico. El horizonte B tiene un matiz más rojo que 5 YR en su totalidad, excluyendo horizontes de transición que pudieran existir, y cuya intensidad en húmedo es menos de 3.5 y no más de una unidad superior en seco.

Rúptico. Existe una discontinuidad litológica dentro del primer metro de suelo.

Sálico. Presenta un horizonte sálico en el primer metro de suelo. Se definen cuatro modalidades:

Endosálico. Cuando el horizonte se sitúa por debajo de 50 cm.

Episálico. El horizonte está entre 25 y 50 cm.

Hiposálico. La conductividad eléctrica, del extracto de saturación, es superior a 4 dS/m a 25 C, en algún subhorizonte situado en el primer metro de suelo.

Hipersálico. Su conductividad eléctrica, en el extracto de saturación, es superior a 30 dS/m a 25 C, en algún subhorizonte dentro del primer metro.

Sódico. Cuando tiene una saturación en sodio del 15 % o superior, o la suma de sodio más magnesio es como mínimo del 50 %, todo ello en los primeros 50 cm. Se definen dos modalidades:

Endosódico. Las condiciones las cumple entre 50 y 100 cm.

Hiposódico. La saturación en sodio es del 6 % o superior en algún subhorizonte de más de 20 cm situado en el primer metro de suelo.

Takírico. Existe un horizonte takírico.

Téfrico. Hay material téfrico hasta una profundidad mínima de 30 cm.

Térrico. Con un horizonte térrico de menos de 50 cm, o de más de ese espesor en Antrosoles.

Tiónico. Existe un horizonte sulfúrico o material sulfídico en el primer metro de suelo. Se distinguen dos modalidades:

Ortitiónico. Con un horizonte sulfúrico en el primer metro de suelo.

Prototiónico. Con material sulfídico dentro del primer metro de suelo.

Tóxico. Presenta dentro de los primeros 50 cm, concentraciones de iones tóxicos para el crecimiento de las plantas, diferentes del aluminio, hierro, sodio, calcio o magnesio.

Úmbrico. El suelo presenta un horizonte úmbrico.

Vérmico. El suelo presenta un 50 % o más de su volumen, constituido por canales de lombrices o por ellos y cuevas de otros animales, rellenos con material del suelo; todo ello a lo largo de los primeros 100 cm o hasta la roca, un horizonte petrocálcico, petrodúrico, petroyésico o petroplíntico, siempre hasta el que esté más somero.

Vértico. El suelo presenta en su primer metro un horizonte vértico.

Vético. Cuando la suma de las bases de cambio más el hidrógeno cambiable es inferior a 6 cmol(c)/kg de arcilla, en algún subhorizonte del B que esté situado a menos de un metro de profundidad.

Vítrico. El suelo posee un horizonte vítrico en su primer metro, sin que exista un horizonte ándico por encima de aquel.

Xántico. Se aplica cuando aparece un horizonte ferrálico de un color amarillo tal que su matiz sea de 7.5 YR o más amarillo y una intensidad de color en húmedo de 4 o más y una pureza mínima de 5.

Yérmico. Existe un horizonte yérmico incluyendo un pavimento desértico. Se acepta una modalidad:

Nudiyérmico. Cuando no existe el pavimento desértico.

Yésico (Gípsico). Con un horizonte yésico en el primer metro. Se distinguen dos modalidades:

Hiperyésico. El horizonte tiene un 60 % o más de yeso.

Hipoyésico. El horizonte solo tiene hasta un 25 % de yeso.

Yesífero (Gipsírico). Material yesífero entre 20 y 50 cm.

 

En ocasiones se aplican, como hemos visto una serie de prefijos, que distinguen las diferentes modalidades, pero que también pueden utilizarse para matizar la profundidad a que se presenta el fenómeno, la intensidad del mismo e incluso la tendencia a presentar alguna característica. Se combinan, en una sola palabra, con otros elementos y pueden utilizarse, incluso, dos de estos prefijos.

Se aceptan a este respecto, los siguientes:

Bati. Para indicar que el rasgo comienza entre 100 y 200 cm de profundidad.

Cumuli. Indica la acumulación repetitiva de material en la superficie del horizonte A, con un espesor mínimo de 50 cm.

Endo. El rasgo indicado se produce entre 50 y 100 cm.

Epi. La propiedad u horizonte están situados en los primeros 50 cm.

Hiper. La característica se presenta con una magnitud exacerbada.

Hipo. La característica se expresa de forma muy atenuada.

Orti. La expresión de los rasgos es la típica de la característica.

Para. Existe un parecido con una característica determinada.

Proto. Existe una precondición o un estadío temprano del desarrollo de ciertos rasgos.

Tapto. Existe un horizonte enterrado dentro del primer metro.

 

Los nombres de las unidades de segundo nivel, como hemos visto, hacen referencia a la presencia de particularidades dentro del Grupo, especialmente las relativas a:

Presencia de horizontes de diagnóstico.

En este caso se deben seguir ciertas normas en lo relativo a algunos horizontes.

La presencia de un horizonte árgico debe señalarse con el término "lúvico" y no "árgico", para indicar que se trata de intergrados con los Luvisoles, grupo más representativo de los suelos que presentan este tipo de horizonte. En ocasiones se puede utilizar el término sin la presencia de un horizonte árgico pero con una tendencia a su formación, en este caso se debe usar la palabra "hipolúvico", como se hace en el caso de los Arenosoles.

La presencia de un horizonte cámbico, no suele indicarse por lo que no se recomienda la utilización del término "cámbico" para alguna subunidad que posea este tipo de horizonte.

La presencia de un horizonte ferrálico es de tal entidad que se utiliza al nivel de Grupo, pero de cualquier forma no debe utilizarse el término "ferrálico" para indicar esta circunstancia, dado que se prestaría a confusión con su uso para indicar la presencia de propiedades ferrálicas.

Tampoco debe utilizarse el término "sulfúrico" para indicar la presencia de ese horizonte, debe usarse "tiónico" precedido del prefijo "sulfuri" si se trata del horizonte y no de propiedades sulfídicas.

Presencia de propiedades de diagnóstico.

En este sentido han de hacerse algunas recomendaciones:

En cuanto al color del horizonte B deben utilizarse los términos "ródico", "rúbico", "crómico" y "xántico". Estos términos deben limitarse a suelos con un horizonte árgico o ferrálico, o bien a Cambisoles y Arenosoles que presenten tendencia hacia los horizontes anteriores. En el caso de los Vertisoles se utiliza el término "péllico" para indicar un color oscuro.

Los términos "dístrico" y "éutrico" tienen significados únicos y no deben utilizarse con unidades en las que resulten redundantes, sería absurdo nombrar un suelo como "distri-ortitiónico" o como "Calcisol eutri-pétrico".

Las propiedades sódicas se indican por el vocablo "sódico" pero pueden hacerse gradaciones del mismo para indicar porcentajes de sodio cambiable inferiores a los establecidos, como "hiposódico", cuando se supera el 6 %.

La presencia de lenguas se indica por el término "glósico", si bien puede indicarse el horizonte que la forma. En el caso de un horizonte álbico que se introduce en un o B puede usarse "albiglósico" pues el de "glosálbico" está restringido a que el horizonte B sea árgico o nátrico. El caso de las lenguas de un horizonte A en el B ó C, ya está contemplado con indicación del horizonte que penetra.

Presencia de materiales de diagnóstico.

La presencia de un material flúvico en Gleysoles y Cambisoles, se indica por el término "flúvico", pero no debe utilizarse para mantos superficiales de material nuevo que tengan un espesor menor de 50 cm. En este caso puede registrarse el hecho como una fase.

Para la presencia de materiales sulfídicos, dado que el término "tiónico" se aplica tanto para ellos como para la presencia de un horizonte sulfúrico, debe utilizarse el prefijo "proto" para indicar que no existe horizonte sulfúrico. No se recomienda el uso de términos tales como "sulfídico" o "súlfico".

 

La asignación de estos tipos a los Grupos correspondientes se realizará en el Capítulo en el que se estudie cada Grupo.

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A Lección 1

Actualizada 27/10/04